Que no sea Mexico otra forma de expresar la corrupcion…¡Ya basta!.

Se ha dicho que en la historia del hombre el periodo actual es de transición. Vivimos días difíciles, tiempos de tensiones a todos los niveles. Vivimos inmersos, ya de por si,  en un mundo seductor y a la vez agobiante hasta la desesperación, que exige de todos, y de cada individuo en particular, la entrega de su cuerpo y de su mente a las mil y una cosas y formas dispares que nos rodean.

Una entrega sin cesar ni descanso y con la prisa autentica de una actividad diaria que llevan a la ansiedad, a la preocupación, al desequilibrio e incluso al hastío. Y todo ello no son más que consecuencias del trabajo diario, del afán de superarse, del querer progresar en la vida, del ambicionar algo más (justa ambición de todo individuo), que pueda proporcionar una hipotética holganza y felicidad. Hipotética porque realmente solo conduce  a tensiones físicas y psicológicas. Y lo mas grave de esta situación que se vive actualmente, es que cada día aumenta el numero de afectados, cada día es mayor el contingente de personas agobiadas, insatisfechas,  victimas del confucionismo de valores, de actitudes negativas, de pulsiones y rechazos que se forman dentro del propio individuo.

El viejo orden establecido ya no se respeta ni resulta adecuado a las nuevas formas de vida. Las razones son múltiples y explican claramente las causas de tanta opresión, de tanta angustia y ansiedad como existen en la vida actual de cada uno de nosotros.

Por ejemplo; existen nuevos hechos que constituyen el resultado de una nueva civilización industrializada, en la que surgen inventos que han permitido alcanzar logros como la visita del ser humano a la luna e incluso arrasar todo el planeta; Con los inventos de la tecnología, aparecen nuevas técnicas que como la automoción, hacen cada vez menos indispensable a los seres humanos en fabricas y oficinas, o que obligan a los campesinos al abandono de los medios rurales para marchar en forma masiva hacia las ciudades, ya convertidas en “colmenas-dormitorio” porque son mas atractivas, civilizadas, progresistas que el lugar donde nacieron. Las mismas clases dirigentes se ven arrolladas por el alud de problemas políticos y socioeconómicos, puesto que cada vez resultan más difíciles de resolver. Los deseos de nuevas conquistas, de enfrentar nuevos retos, de aspirar a nuevas oportunidades, de alcanzar mas metas, con mas frecuencia,  se limitan a sueños.

Las consecuencias de todos estos hechos indiscutibles y presentes en cada uno de nosotros, se reflejan con el descontento general que obliga a buscar formulas nuevas para subsistir los viejos “modelos”. Asi se crea una postura muy poco reconfortante en la que, tanto hombres como mujeres, vivimos casi constantemente en medio de la confusión y la incertidumbre que provoca una  sensación de angustia, de ansiedad, de inquietud, y hasta de desequilibrio mental. Cuando miro a mi alrededor, veo no solo los refugiados, a los exiliados, o a los dezplazados de otras comunidades. En todas partes, en todas las sociedades, las personas soportan el sufrimiento y la adversidad, incluidas las que gozan de libertad y de prosperidad material. En realidad, tengo la impresion (y muchos estaran de acuerdo conmigo) de que gran parte de la infelicidad que hemos de soportar es debida a las consecuencias de nuestros propios actos.

Unas veces, se debe a la tensión agobiante del trabajo, la escuela, o de la propia actividad que se realice; la relación con el jefe, los compañeros, los horarios, las distancias, el rendimiento, las presiones, el salario y lo poco que alcanza para cubrir las necesidades básicas, sobre todo como jefes de familia. Por otro lado están las cifras que aumentan el desempleo, las pocas oportunidades para los profesionistas recién egresados, la falta de capital para generar nuevos empleos, y tambien, el fantasma de la discriminación por la edad, el genero,  las preferencias sexuales, y por supuesto, el herraje que lo identifica dentro de un  partido político.

En otros, proviene de la vida familiar: la relación con los padres, con los cónyuges, con los hijos. El hogar, centro de paz y de reposo, es en ocasiones engendrador de irritaciones. Pequeños problemas que se unen a otros pequeños, en suma; “Un gran problema” que se plantea a diario. Donde es más fácil culpar que aceptar la responsabilidad. Donde el compromiso se vuelve obligación, el amor en costumbre y luego la risa en llanto.

La disfunción familiar, en ocasiones, genera violencia, perdida de los valores y cada vez es más recurrente en los juzgados. El divorcio paso de ser una decisión por flagrancia para convertirse en la opción mas usual. A raiz de esta realidad, siempre digo lo siguiente; los padres que nos preguntamos: “¿hacia donde van las nuevas generaciones?” deberíamos pensar antes; “de donde venimos nosotros”. Creo firmemente que los padres deberíamos aprovechar las situaciones –buenas y no tan buenas-  para enseñar a nuestros hijos y dejarlos crecer de una forma mas equilibrada;  inculcando principios y valores, porque los fundamentos del carácter, no son construidos por lo que uno aprende en clase, sino por los ladrillos del ejemplo (buen o mal) que se van colocando día a día.

La otra fatiga incesante que nos afecta;   En todo momento, en la vida de los países donde el gobierno se involucra con su comunidad -obviamente- exigiendo, directa o indirectamente, un esfuerzo continuo; un estar “al día” para que todo funcione y “marche bien”. Y este “marche bien” en el fondo no es más que una manera de alienar a todos y conducirnos al malestar del tipo psicosomático : la manipulacion, el surmenaje y la empatía, entre otras  que desatan grandes o pequeños conflictos controversiales que convierten a la patria en “pandemónium” para propios y extraños.

 Desde esta perspectiva, ningún gobierno va a satisfacer, sea del partido que sea. En esta misma línea de pensamiento, tampoco podemos aspirar a disfrutar de una paz verdadera mientras haya regímenes oligarcas, ineptos y enfermos de poder,  sostenidos por la corrupcion, y tambien, gracias a las fuerzas armadas que no dudan un solo instante de imponer toda suerte de justicia o injusticia porque estan entrenados para obedecer. En cuanto al problema de que los individuos carezcan de voz en su seno, tal vez habría que tener en cuenta algo mucho más radical; Tener el valor de empezar con uno mismo.  Asi como la existencia de la democracia esta garantizada por la independencia de sus tres pilares –los poderes ejecutivo, legislativo y judicial- tenemos todo el derecho de exigir, de proponer, de demandar, de gritar si es necesario,  porque somos la estructura solida y apilada que sostiene al pais, y a sus gobernantes, pero no olvidemos que tambien tenemos obligaciones si queremos ser utiles para la patria.

Tal vez pueda parecer una afirmación muy pesimista, pero, a menos que reconozcamos el carácter de nuestros problemas y el grado que alcanzan, no seremos capaces ni siquiera de empezar a solucionarlos. No habra salvación, como individuos, como pais, ni para el planeta, si todo este mal, esta enfermiza inquietud y angustia, este grave malestar emocional continua avanzando como un cáncer.

 Hemos de crear las condiciones más favorables para nuestros objetivos. Quizá para ello, haga falta que, el ser humano, por si mismo, debe conseguir la adaptación plena y segura en esas condiciones de vida que el mismo produce y crea. La otra sugerencia seria; dejar de producir ese veneno emocional. No basta con desear, suponer, o proponer ideas, sino hacer el mejor esfuerzo y mantenerlo constante, siendo impecable con las palabras, siendo coherentes con nuestras acciones, no tomarse nada personal,  y creando conciencia individual  y sin divisionismos si es que de verdad se quiere “salir del bache” y vivir de cara a un futuro más alentador, aunque la seleccion Mexicana nunca gane un mundial.!!!!!….(chingao). 

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