Dr. John R. Brinkley Sinonimo de Juventud por sus Xenotrasplantes como “Divinos Tesoros”

Conocer la vida de quien fuera el Dr. John R. Brinkley es muy interesante pero, al mismo tiempo, demasiado compleja que para entenderla, es necesario narrarla con la mayor información posible, sin que se convierta en un libro, aunque lo parezca. Esta historia en especial, siempre me llamo la atención. De hecho, inicie la investigación de este personaje en tiempos dedicados a la edición de una revista que no se publico mas, por razones personales que si dependieron de mi voluntad. Sin embargo, me quede a medias, no solo con algo de material que había logrado recopilar en la biblioteca del Condado de Val Verde, sino con las ganas de terminar un reportaje sobre este tema interesante que se había vuelto una obsesión por la infinidad de veces, desde mi infancia, que escuche hablar en mi hermosa ciudad de origen (Acuña Coahuila, México).

¿Quien fue John R. Brinkley?

John  Rómulo Brinkley quien mas tarde lo cambiaría por John Richard Brinkley, nació un 8 julio 1885 en el pueblo de Beta, del Condado de Jackson en Carolina del norte. Existe la duda sobre el año, ya que algunos archivos señalan que fue entre 1885 y 1888. John R. Brinkley pertenecía a una  humilde familia cuyos padres fallecieron desde pequeño; John Richard Brinkley y Sarah Burnett. En sus años de juventud paso a ser un controvertido y polémico “medico” estadounidense que se dedico a experimentar con los xenotrasplantes de glándulas de cabra en seres humanos como un intento por curar la impotencia sexual masculina. En la década de los 1920´s fue muy conocido por el furor de su práctica “juventud, divino tesoro”  pero la llama del tesoro se fue extinguiendo lentamente por sus innumerables fraudes, según “díceres” que nos narra la historia.

Brinkley se matriculó en Bennett Medical College, una escuela de herbolarios y quiropráctica no acreditada con planes de estudio cuestionables centrados en la medicina Ecléctica. John trabajó para Western Unión como telegrafista durante la noche y asistió a clases durante el día, mientras que sus deudas crecían desde el pago de la matrícula escolar, los costos de mantener un hogar, criar una familia, y los caprichos de su esposa Sally Wike con quien contrajo nupcias un 27 de Enero de 1907 en Sylva, Carolina del Norte. En Noviembre nació su hija Wanda Marion Brinkley y, al año siguiente tuvieron otro hijo que no sobrevivió al nacimiento.

Contemplar la compra de un título en una fábrica de diplomas no estaba fuera de carácter de Brinkley, sin embargo, nunca abandono su sueño de obtener su acreditación como ecléctico para ejercer una rama de la medicina que la mayoría de los médicos rechazaba por extraña, pero Brinkley no era como la mayoría de los médicos. De hecho, él no era médico, en absoluto. Brinkley insistió  en el estudio de los extractos glandulares y sus efectos en el sistema humano. El determinó que este nuevo campo podría ayudar a catapultar su carrera pero, cada vez más deudas eran contraídas y el señor Brinkley duplicó su trabajo en verano en la Western Unión.

Tras dos años de esfuerzo tuvo que interrumpir sus estudios el día que llegó a su casa para encontrarse con la noticia de que su esposa e hija lo habían abandonado. Sally pidió el divorcio y la consabida manutención de su menor, pero después de dos meses de pagos, dimes y diretes, Brinkley extrajo a la niña y huyó con ella a Canadá. Doña Sally Brinkley, incapaz de obtener una orden de extradición de Canadá, desistió a su demanda lo que le permitió a Brinkley  regresar a Chicago con la niña. La pareja, como era de esperarse, se reconcilio. Pero en 1911, antes de que Brinkley terminara con su tercer año de estudios, Sally lo dejó  nuevamente. Este hecho que, empezaba a hacerse costumbre, condicionó a Brinkley de tal modo que abandono Chicago dejando pendientes los pagos de sus estudios y regresó a Carolina del Norte para reunirse, una vez mas, con su familia. Allí, comenzó a trabajar como médico -no graduado-  pero las cosas no salieron como queria y se mudó, con su familia, por diferentes ciudades de los Estados Unidos; Florida y Carolina del Norte principalmente entre empacando, yendo y viniendo todo el tiempo de un lugar a otro. 

En 1912, Brinkley dejó a su familia para tratar de recuperar el hilo de su educación, esta vez en St. Louis, Missouri. Como no pudo pagar la matrícula que debía, el Bennett Medical College se negó a transmitir sus registros escolares a cualquiera de las escuelas de medicina en las que, este particular estudiante, se había acercado. Por esta razón Brinkley compró un certificado  falso en una fábrica de diplomas que le costo $ 500.00 dólares, y regresó a casa. Pero justo cuando Brinkley se negó a renunciar a su objetivo de convertirse en médico, Sally Brinkley le dejó, pero esta vez, por última vez.

Mas tarde, Brinkley  creó una empresa  en Greenville, Carolina del Sur con un socio de mala reputacion James Crawford que llamaron  “Greenville Electro Medic Doctors”. Crearon y publicaron anuncios  para atraer a hombres que estaban preocupados por su vigor viril. Vendieron productos como aceite de vibora, y suministraban agua con colorante en sus pacientes a razón de $25.00 dólares por inyección (aprox. $ 600 dólares actuales), diciéndoles que era Salvarsán o “medicina de electricidad de Alemania”. Después de dos meses, el dúo dinámico salio de la ciudad a toda prisa con un historial fraudulento, un alquiler sin pagar, facturas de servicios públicos y deudas  por ropa y productos farmacéuticos. Un periódico local informó que el dúo dejó alrededor de 30 a 40 comerciantes locales, con cheques pendientes de pago.  En su huida terminaron en un lugar donde Crawford había vivido, en Memphis, Tennessee. Brinkley fue detenido en Knoxville y extraditado a Greenville, donde fue puesto en prisión por practicar medicina sin licencia y por girar cheques sin fondos. Brinkley se lavo las manos y le dijo al juez que todo era culpa de Crawford, y dio a los investigadores la información suficiente para poder atrapar a Crawford en Pocatello. Los dos antiguos socios se reunieron de nuevo en la cárcel. Brinkley y Crawford decidieron llegar a un arreglo fuera de la corte con los comerciantes de Greenville por un importe de varios miles de dólares, la mayoría de los cuales Crawford pagó. El nuevo suegro de Brinkley pagó la fianza de este, pero sólo contribuyó con $200 a la liquidación de la deuda fraudulenta. Brinkley se trasladó a Judsonia, donde obtuvo de nuevo una “licencia sin título” para practicar la medicina, publicitando su especialidad como “enfermedades de las mujeres y los niños“. Hizo pocas ganancias y, para lavar un poco su honorabilidad, se unió al Cuerpo de Reserva Médica del Ejército. 

Despuesde todo, Brinkley tenia suerte. Se le presento una nueva oportunidad y aceptó una oferta para hacerse cargo de la oficina de otro doctor que se desplazaba fuera del estado. Empezó con un sueldo modesto, y finalmente fue capaz de pagar la deuda que tenía con Bennett Medical College por concepto de matrícula.

En octubre de 1914 se mudó a Kansas City donde se matriculó en la “Eclectic Medical University” para terminar su último año restante de educación que había  iniciado en Bennett. Después de estudiar las irritaciones y las ampliaciones de la glándula de la próstata en los hombres de edad avanzada, y el pago a la universidad de $100.00 dlls, Brinkley finalmente se graduó el 7 de mayo de 1915. Su diploma de Ecléctico le permitió ejercer y se llamó a sí mismo un médico. Por muy absurdo que parezca, este pedazo de papel le daba derecho a ejercer la medicina en ocho estados de la Unión Americana.

En 1917, como reservista del Ejército, fue llamado al servicio durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, sólo cumplió poco más de dos meses, ya que la mayor parte de ese  tiempo dijo estar enfermo de los nervios que se reflejaron muy bien en su “loco y excéntrico” comportamiento como para estar fingiendo. En octubre del mismo año, Brinkley y su nueva esposa Minnie Jones se trasladaron a Milford, Kansas, después de haber visto un anuncio de periódico donde la ciudad solicitaba un médico. Brinkley acepto un trabajo en la empresa “Swift & vegetables” para el estudio de la fisiología animal. Estaba obsesionado por las actividades de apareamiento de los vigorosos caprinos destinados al matadero.

Brinkley sustentaba la practicas de científicos tales como; Charles-Edouard Brown-Séquard,quien  fue un fisiólogo y neurólogo mauriciano que, en 1850, se convirtió en el primero en describir el ahora llamado síndrome de Brown-Sequard. Pues bien este galeno conocido en su época menciono las investigaciones de otro colega francés que había asombrado a la ciencia medica mediante la inyección, a si mismo, con implantes de testículos de perros jóvenes y los conejillos de indias. Después se afirmo que había recuperado la energía física y vigor intelectual de su juventud. A muchos hombres les atrajo la idea y aprovecharon la “Methode Sequardienne”, pero una vez que el efecto placebo se filtra, poco quedaba de el. En Viena, el fisiólogo Eugen Steinach llegó a ser bien conocido como el descubridor de la glándula de la pubertad, el investigador de hormonas y el campeón del rejuvenecimiento a través de la vaso-ligación llamada “operación Steinach”, en su honor. Eugen propuso que la virilidad juvenil podría ser restaurada por los crecientes niveles de testosterona. La forma más sencilla de hacer esto, dijo Steinach, fue a través de la vasectomía. La producción de espermatozoides perdió la testosterona, y si el canal que va desde los testículos hasta el conducto eyaculador se unen y en consecuencia, las concentraciones sanguíneas de testosterona aumentarían.

Cita una anécdota que mientras se encontraba en la práctica privada en Milford, un granjero llamado Stittsworth fue, no precisamente a hacerle una visita de cortesía sino,  a consultarlo por una disfunción eréctil. Stittsworth tras quejarse de su apachurrado libido, hizo algunas algarabías recordando las payasadas que hacían las cabras frenéticas de cuando estaban en celo y, el médico en tono de broma, le dijo a su paciente que lo que necesitaba era algunas glándulas de cabra injertadas en su próstata. Stittsworth respondió sin pensarlo dos veces; “Entonces doctor, póngame unas pulgadas de injerto”. Fue aquí cuando se apoyo en la opinión popular de que se estaba sacrificando al animal más saludable en la planta de la empresa, algo que resultaría fundamental para su carrera médica posterior que hizo que le brillaran los ojitos. Brinkley se puso a trabajar en la implantación de un poco de gónada de cabra en los testículos de Stittsworth quien acepto voluntariamente someterse al experimento… ¡hasta donde llego la necesdad del hombre!… Pero bueno, en pocas semanas el granjero fue a agradecerle al doctor por devolverle su libido. Estaba feliz y mas cuando su esposa dio a luz a un robusto bebe, Stittsworth hizo correr la voz sobre el éxito de Brinkley. Como pasa en estos casos, nunca falta el chiste salpicon dudoso de que “alguien le ayudo” y, pues si!

En 1918, Brinkley decidió invertir sus ahorritos y abrió una clínica de 16 habitaciones en Milford, donde se ganó a los habitantes de inmediato pagando buenos salarios, ayudando a la economía local y haciendo visitas a domicilio a los pacientes afectados por el brote de la virulenta y mortal pandemia de gripe que azoto ese mismo año.

En 1922, Brinkley viajó a Los Ángeles, por invitación de Harry Chandler, propietario del diario Los Ángeles Times, que desafió a Brinkley a trasplantar testículos de cabra en uno de sus editores. Chandler le escribió: “Si la operación fuera un éxito, haría de Brinkley el cirujano más famoso en Estados Unidos y si no entonces “debe considerarse a sí mismo como un charlatán”, definitivamente fue un gran reto y lo logro, pero mas adelante estas mismas palabras harían eco en una Corte Federal.

Pero, ya saben, nunca falta el “prietito en el arroz” y el estado de California no reconoció la licencia de Brinkley de la Eclectic Medical University, para ejercer en el estado, pero Chandler movió algunos hilos y consiguió un permiso de 30 días. La operación fue considerada un éxito, y Brinkley recibió la atención prometida por Chandler en el  periódico, lo cual envió a muchos nuevos clientes con Brinkley, incluyendo algunas estrellas del mundo Hollywoodesco. Brinkley se impresionó tanto con la ciudad y todo el dinero que representaba en la forma de pacientes potenciales, que empezó a hacer planes para trasladar su clínica allí. ¿Pero?..  sus esperanzas se desvanecieron cuando la junta médica de California denegó su solicitud de una licencia permanente para ejercer la medicina, habiendo encontrado su extenso curriculum lleno de olanes, mentiras y discrepancias, la mayoría de los cuales fueron descubiertos y señalados en la Junta por Morris Fishbein. Brinkley regresó a Kansas impávido y optó por lo mas seguro y amarrado; expandir su clínica en Milford. 

Estando en Los Ángeles, Brinkley visitó KHJ, una estación de radio propiedad de Chandler, de hecho, ahí aprendió a hacer sus pininos. Inmediatamente vio el poder de la radio como un medio de marketing y publicidad y decidió construir su propia estación  para promover sus servicios, aun cuando en ese tiempo la publicidad en el espacio de la radio estaba muy decaída y Brinkley fue un hombre muy activo, dinámico y visionario, a pesar de todo lo malo que se le imputó.

En 1923 tuvo el suficiente capital para construir KFKB (“Kansas first, Kansas best”) usando un transmisor de 1 kilovatio, como la primera estación de radio en el estado de Kansas. Ese mismo año, “La Estrella de San Luis” publicó una mordaz exposición de falsificadores de diplomas médicos. Este hombre tenía todo lo que necesitaba para capitalizar la idea de los agricultores con los trasplantes de la glándula de cabra: que no era ético, pero que tenía un conocimiento vacilante en la medicina que había estudiado el comportamiento sexual de las cabras. Obviamente que hubo algunos inconvenientes; como cuando Brinkley decidió utilizar testículos de cabra de angora en lugar de la cabra común toggenberg… ¿Porque? Pues porque los beneficios de los testículos de angora fueron decididamente infelices para el olfato del propio Brinkley ya que los olores que expelían, dentro del granero, eran vapores hediondos  insoportables en pleno verano.

La Asociación Médica Americana, finalmente convenció a la Junta de Kansas para que revocara la licencia de Brinkley en razón de la inmoralidad y la falta de profesionalismo, incluso,  a la Comisión Federal de Radio KFKB por promover el fraude. Sin embargo Brinkley no capituló. Dijo que estaba siendo crucificado por las autoridades y mantuvo a su hospital contratando a los médicos con licencia para trabajar allí y,  una cosa más: estaba en  conocimiento de las experiencias realizadas en Europa a finales de 1800´s con la obra de Serge Voronoff, un médico francés que se agitaba en una tormenta de controversia con la glándula y sus trasplantes experimentales y que muy seguramente Brinkley había escuchado hablar.

Pero, ¿y quien era este singular galeno? Pues bien, Voronoff había sido médico en la corte del rey de Egipto, y allí había pasado una gran cantidad de tiempo con el tratamiento de los eunucos del tribunal, quienes sufrían de una variedad de enfermedades. Él supuso que el mantenimiento de las glándulas genitales activas era el secreto para la eterna juventud. Como prueba, citó sus experimentos con un carnero viejo en el que había trasplantado los testículos de un cordero joven que le devolvió. Voronoff luego pasó a trasplantar trozos de testículos de mono en hombres de edad avanzada; confirmo el éxito, a pesar de que no podía ofrecer ninguna validación científica. Sin embargo, eI escenario estaba listo para el meteórico ascenso de JR Brinkley.

En 1924, el “Kansas City Journal Post” hizo lo mismo que el periódico “La Estrella de San Luis” con lo que se destapó una atención de  manera no deseada para Brinkley. En julio de ese mismo año, un gran jurado en San Francisco dictó 19 autos de procesamiento a las personas responsables de conferir falsos títulos médicos, y también para algunos médicos que los recibieron, Brinkley fue uno de ellos, debido principalmente a su solicitud cuestionable para una licencia médica de California. Cuando los agentes de California fueron a detener a Brinkley, el gobernador de Kansas, se negó a extraditarlo debido a que hizo mucho dinero para el estado. Brinkley usó su emisora de radio para pregonar su victoria sobre la Asociación Médica Americana y Morris Fishbein.

Indudablemente el negocio de las glándulas generó  más dinero que nunca, y ya había comenzado a atraer pacientes de todo el mundo. Brinkley habló y cantó en su estación durante horas cada día, principalmente promocionando sus tratamientos. Se enfocó engatusando a la audiencia con la fuente de la eterna juventud, a hombres y mujeres que deseaban ser más activos sexualmente. En medio de los anuncios propios de Brinkley que emitía generalmente con frases bíblicas, su nueva estación presentaba una variedad de entretenimiento, incluyendo bandas militares, clases de francés, predicciones astrológicas, cuentos, canciones nativas de Hawai, y raíces de la música americana como bluegrass y el gospel.

Deseoso de mejorar su reputación, en 1925 JR Brinkley viajó a Europa en busca de títulos honoríficos. Después de ser rechazado por varios centros en el Reino Unido. Brinkley encontró quien le creyó obteniendo un titulo en la universidad de Pavia, Italia. Mientras tanto Morris Fishbein y un ex profesor de Brinkley, Max Thorek, se enteraron de la situación  y presionaron al gobierno italiano para revocarlo. Benito Mussolini  revocó la medida, aunque Brinkley afirmó  lo contrario hasta su muerte.

El interés de Fishbein por terminar la carrera y los negocios de Brinkley creció con un odio que lo obligaba a escribir más artículos con historias de gente que había caído enferma o muerta después de consultar a Brinkley. Sin embargo, los lectores de la revista de AMA eran leídos principalmente por otros médicos, mientras que la estación de radio de Brinkley vertía directamente en los hogares de la gente que lo escuchaba todos los días y donde Fishbein no podía interferir en el aparato receptor.

 Brinkley empezó a pregonar que sus glándulas de cabra también podrían ayudar a resolver problemas de infertilidad masculina. También inició una serie de sesiones de radio llamadas “Medical Question Box”, donde daba lectura al aire de las cartas que le hacían llegar sobre malestares físicos. Luego sugería los tratamientos mediante la programación de infomerciales enlazados con mensajes bíblicos. ¡Increíble!, más de 3,000 cartas se recibían diariamente en la ciudad de Milford, KS, lo que provocó que Brinkley financiara una nueva oficina postal de correos Era un negocio redondo porque estos tratamientos sólo estaban disponibles en una red de farmacias que eran miembros de la “Brinkley Pharmaceutical Association.” Estas farmacias afiliadas a Brinkley  tenían los medicamentos de venta a precios desorbitados, enviando una porción de sus ganancias de nuevo a Brinkley. Se calcula que este generó $14,000.00 dlls en ganancias semanales a Brinkley, o alrededor de $9,300,000.00 por año en valor actual.

No se sabe a ciencia cierta si algunos de los pacientes que tomaron los tratamientos prescritos  por Brinkley presentaron efectos secundarios, reacciones alérgicas o se trataba de simples paleros que se hicieron pasar por enfermos en consultorios de otros médicos. Pero lo que si se sabe es que esto comenzó a crecer y, finalmente, los laboratorios farmacéuticos Merck, quienes prescribían los medicamentos de Brinkley tomaron medidas. Por su parte la AMA dijo que no tenía poder sobre Brinkley, salvo para tratar de informar al público.

Pero el problema principal de Brinkley fue que a medida que su fama aumentó al igual lo hizo la crítica dirigida contra él por la comunidad médica. Morris Fishbein, editor de “The Journal of the American Medical Association”,  insistía en llamarle a Brinkley el gran charlatán e instó a las autoridades a revocar su derecho en la práctica. Brinkley por su parte afirmo que su procedimiento podía curar enfermedades que van desde la locura y el acné hasta la gripe y la hipertensión arterial y esto atrajo a pacientes de todo el mundo, algo que para Morris Fishbein era una reverenda mentira.

En respuesta a esta llamada Brinkley insulto a la Asociación Médica Americana como una unión de “carniceros de cabeza hueca” y denunció que sus miembros estaban celosos de él, porque estaban perdiendo pacientes y clientes de otros laboratorios farmacéuticos. Esto se convirtió en una lucha de “estira y afloja”. La sombra de Fishbein lo seguía por todos los rincones.

Morris hizo hasta lo imposible, Incluso circulo el rumor de que tenia nexos con otro hombre que apenas estaba surgiendo en Alemania por aquella época, me refiero a Josef Mengele, medico y criminal de guerra nazi, apodado como el “Beppo” o “Angel de la muerte”, especialmente conocido por sus experimentos con seres humanos en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, que ocasionaban la muerte de éstos en la mayoría de los casos. Obviamente que la relación de este hombre careció de fundamentos y si, de mucha estupidez.  Las fechas de nacimiento y defunción no corresponden entre ambos: Brinkley 1885-1942/Mengele 1911-1979. Desde ese planteamiento fue más posible pensar que el propio Mengele sustentara sus prácticas y experimentos genéticos independientes a los de Brinkley y, no solo con ideas “Hitlerianas“, sino con una mente enferma, atroz, racista y extremadamente inhumana.

Brinkley por su parte, se defendió con el mejor instrumento que tenía en sus manos, la radio; una emisora de onda donde pudo jactarse a lo ancho sobre la AMA, incluido Morris Fishbein,  gracias a su “Kansas First Kansas Best” (KFKB), la que por cierto gano un honroso premio como la estación de radio más popular de Estados Unidos, en 1929.

El galeno decidió que la única manera de obtener su licencia era convertirse en gobernador de Kansas. Brinkley, apoyado por un buen grupo de amigos, inició su candidatura sólo tres días después de haber perdido su licencia médica, usando su estación de radio para ayudar a su campaña. Así que en 1930 lucho por ello y organizó una masiva campaña inscrita en dos ocasiones: la primera postulación recibió 183,278 votos (29,5 por ciento de los votantes) y perdió con su contrincante Harry Hines Woodring. Quien fungió como secretario del departamento de guerra durante el periodo de Franklin Delano Roosevelt. Un artículo publicado en su momento por el “Des Moines Register” calcula que entre 30,000 y 50,000 papeletas fueron descalificadas durante el escrutinio. Por su parte,  Woodring admitió que de no haber sido por ello, Brinkley habría ganado.

Brinkley decepcionado insistía en sus declaraciones que era perseguido por los médicos y los políticos elitistas, no obstante se ganó el apoyo de los ciudadanos que creyeron en su promesa de construir clínicas gratuitas, servicios médicos y laboratorios de investigación para la cura de casi todas las enfermedades apoyados en la ciencia obviamente,  invirtiendo pero también impulsando sus recursos aún más.

Sus perspectivas y éxito diezmaban en Kansas. Brinkley vendió su estación de radio KFKB a una compañía de seguros y decidió empacar sus trique  para acercarse a la frontera con México, donde -segun el-  podría operar una estación de radio de alta potencia con total impunidad.  A pesar de que no podía ejercer la medicina en Kansas, mantuvo su clínica abierta en Milford dejando a dos de sus protegidos en el cargo. Esto no significaba que abandonaría sus sueños, por el contrario, estaba convencido por la perspectiva de ser un gran pez en un estanque muy pequeño, se trasladó al sur de Texas, un poblado llamado Del Rio (Condado de Val Verde) donde compro la estación de radio XER que estaría del otro lado del puente, en la entonces Villa de Acuña, desde donde comenzó emitiendo su mensaje hacia los Estados Unidos con el poder de cien mil vatios de potencia. El famoso doctor no solo fue un simple charlatán -como afirmaba Fishbein-, ademas de político e impulsor de la publicidad, también fue el pionero de la radio que inició la era de los “Mexican Blaster Border” señal de radio que transmite en alta potencia de una nación a otra.

 Por su parte, el gobierno mexicano, deseoso de vengarse de sus vecinos del norte por la división de las longitudes de onda en América del Norte que desplazo a México, otorgo a Brinkley una licencia con una radio de 50,000 vatios y comenzó la construcción de su nuevo “blaster frontera” al cruzar  el  puente de Del Río a Villa Acuña, Coahuila (posteriormente pasó a llamarse Ciudad Acuña), fronteras hermanas y orgullosamente mi ciudad natal.

Pues bien, cuando la construcción se puso en marcha, Morris Fishbein no escatimaba los recursos y apoyado por el Departamento del Estado (EE.UU.), buscaron desesperadamente la forma de detener a Brinkley. Bajo una intensa presión del departamento norteamericano, el gobierno mexicano detuvo la construcción de XER… pero solo temporalmente… reanudando unas semana después, y pronto dos torres de 300 metros llegaron hasta el cielo: nace entonces la XERA, con 840 kilohertz en amplitud moderada (AM) de marcación, radiada por una antena de onda espacial, lanzando su primera emisión en octubre de 1931.  Brinkley lo llamó  “La Estación Que Ilumina Entre Las Naciones” (The Sunshine Station Between The Nations).

 

Aquí fue cuando Brinkley decidió sacarse la espinita y utilizó su blaster de nueva frontera para reanudar su campaña para gobernador de Kansas, usando el teléfono para llamar en sus transmisiones de la emisora. Brinkley se postulo nuevamente en 1932 como candidato independiente;  recibiendo 244,607 votos (30.6 por ciento de los votantes), perdiendo ante el republicano Alfred M. Landon, más tarde candidato  a la Presidencia de los Estados Unidos. Este  enfoque tampoco funciono, y perdió con ello su segunda campaña política en 1934. 

Dos años antes, el gobierno mexicano que no la brinca sin huarache, le había permitido un máximo de potencia a 150,000 vatios y, algunos  meses después,  se le otorgo otro aumento de potencia a un millón de vatios, haciendo de la radiodifusora XERA -que sustituyo la XER-, en  “la más potente del planeta” que, en una noche clara, se escuchaba tan lejano como Canadá. Según el eco que emitía la gente de generación tras generación, (osea los chismes) la señal fue tan fuerte que prendía las luces de los automóviles, zumbidos que hacían cimbrar las ventanas y que interferían en las conversaciones telefónicas en la Union Americana, claro. 

Brinkley continuó su formato de radio adaptados a los productos de publicidad.  A los caballeros radioescuchas se les ofreció una serie de brebajes, pócimas, ungüentos, mercurocromo (antiséptico tópico) inyecciones y pastillas, en distintas presentaciones, todas ellas diseñadas para ayudarles a recuperar su potencia sexual. En la clínica que instalo, dentro del hotel donde vivía, realizó operaciones de próstata. Quizá mis bisabuelos, o abuelos, fueron parte de ese listado porque fueron muy proliferos y las mujeres sin píldora. Brinkley, supo aprovechar las “vacas gordas” (en este caso las cabras) y comenzó a vender tiempo aire para otros anunciantes a $ 1,700 dólares la hora, (unos 22,200 dólares en valor actual), dando espacio a vendedores que ofrecían productos para el  ambulantaje y una serie de parafernalia religiosa. Brinkley también continuó su linea de lanzamientos de grupos musicales y cantantes como Patsy Montana, Red Foley, Gene Autry, Jimmie Rodgers, The Carter Family  y otros tantos que a decir verdad no se quienes fueron pero Del Rio fue muy conocido como  la “Hillbilly Hollywood.”

Cuando el FRC (por sus siglas en ingles) etiquetó como “Spooks” (fantasmas) a los llamados lectores de la mente, adivinos y otros místicos de la radiodifusión, en 1932 muchos de ellos siguieron el modelo de Brinkley, creando sus propias “blasters fronteras” en México. Fueron 11 las instalaciones de este tipo que se abrieron, entre las que destacaron; XER, XERA, XERF, XENT, XERB, XELO, XEG, XEPN y XEAW, esta ultima de Reynosa Tamaulipas, la ciudad que me ha dado asilo por ahora.

Brinkley seguía yendo y viniendo de Milford a Del Río, a menudo emitía desde provincia por teléfono por medio de la XERF.  Pero en 1932 el Congreso aprobó una ley que prohíbe esta práctica, conocida como la Ley de Brinkley. Imperturbable, Brinkley comenzó a utilizar algunas de las primeras “transcripciones eléctricas”  -lo que hoy se llama pre-grabaciones-.  Alrededor de este tiempo, Brinkley decidió separar sus vínculos con Kansas anunciando el cierre de su hospital y la apertura de uno nuevo en Del Río, que tuvo hasta cinco pisos del Hotel Roswell donde vivía acompañado de su esposa. Aun existe el edificio y se usa actualmente como refugio geriátrico.

En 1934, como resultado de la presión de Estados Unidos, México -curiosamente- le arrancó la licencia de emisión a Brinkley. Soldados del ejército mexicano llegaron hasta las puertas de la estación y lo despojaron del inmueble.  Durante un tiempo tuvo que transmitir desde la XEPN  -Piedras Negras Coahuila-, otra frontera a una hora de distancia.

Algunas personas, incluso mi abuelo decían que JR Brinkley había sido acusado de espía como aliado de Hitler. Supuestamente fue el propio Morris Fishbein quien tejió la historia de que  Brinkley emitía señales con los 100,000 vatios de potencia de la estación XERA . Nunca se supo la verdad, sin embargo, el simple rumor  lo puso en tela de duda  tomando en cuenta que en sus años de juventud, Brinkley aprendió la clave Morse y su viaje a Europa lo hizo mas sospechoso aun, pero repito; antes de que el propio Brinkley venga a estirarme las orejas, esto solo fue un rumor.

Como haya sido, Brinkley continúo realizando trasplantes ocasionalmente en Texas y cambio su práctica haciendo pequeñas modificaciones, vasectomías y  “rejuvenecimiento” de la próstata  por la que cobraba hasta $ 1,000 dólares por operación (unos $ 15,900 dólares en valor actual), y prescribió medicina patentada propia para su tratamiento. Su negocio, alimentado por los anuncios y discursos de radio, continuó prosperando y abrió otra clínica en San Juan, Texas que se especializa en el colon. (foto superior muestra el patio trasero de la mansión en Del Rio) 

 En 1936, Brinkley había amasado una fortuna suficiente para gastar en aviones y construir mansiones para él y su esposa. La fotogradia muestra la entrada principal de “La manson Brinkley” con 16 acres de terren. Una parte de su dinero lo invirtió en coleccionar una docena de Cadillacs, un hermoso invernadero, un majestuoso jardín alfombrado con césped, flores, rodeado de fuentes y  8,000 arbustos, animales exóticos importados de las Islas Galápagos, y una piscina de  10 pies con  torre para buceo.

 Brinkley siguió viviendo plácidamente en Del Río, hasta que en 1938 un médico comenzó a surgir como rival en el negocio de Brinkley, ofreciendo procedimientos muy similares y, sobre todo, mucho más baratos. Cuando los mas senectos de la ciudad de Del Río aceptaron los servicios de su competidor, Brinkley se sintió desplazado y opto por cerrar su changarro y se mudo al centro de Little Rock, Arkansas abriendo otro hospital en lo que hoy es “Marylake Monastery”, mientras que su competencia abrió un nuevo centro relacionado con el cáncer, pero no en Del Rio sino en Eureka Springs, Arkansas, a unos 150 kilómetros al noroeste de Little Rock. ¡Vaya!,  si que lo acosaba la mala suerte, ¿no? (foto de los jardines colgantes de la mansión en Del Rio)

En 1938, el viejo rival de Brinkley, Morris Fishbein no daba su brazo a torcer y entró en escena nuevamente con una venganza, la publicación de una serie de dos partes llamado “Modernos médicos charlatanes” que incluyó un rechazo completo de la carrera de Brinkley, así como exponer sus credenciales médicas muy cuestionables.  Brinkley no se quedo atrás y demandó Fishbein por difamación y la módica suma de $ 250,000 dólares por daños y perjuicios (mas o menos unos $ 3,860,200 en valor actual). El  juicio comenzó el 22 de marzo de 1939 en Texas. Días más tarde, el jurado encontró las acusaciones de Fishbein  hacia Brinkley,  como caso cerrado con el siguiente veredicto: “debe considerarse como un charlatán e impostor en el ordinario y bien entendido sentido de esas palabras.”

Ese veredicto desató como consecuencia, una andanada de demandas en contra de Brinkley, por estimaciones de más de $ 3 millones de dólares como valor total.  Por si fuera poco, también el IRS (Servicio de Rentas Internas por sus siglas en ingles) lo investigo por fraude fiscal y el Servicio Postal de EE.UU., por fraude postal. Este último no dio lugar.  Finalmente el propsito de Morris Feshbein quedo satisfecho y  Brinkley se declaró en bancarrota en 1941. Ese mismo año Estados Unidos  y México llegaron a un acuerdo sobre la asignación de ancho de banda de radio y clausurar XERA que había sustituido XEA, pero esa es otra historia.

Brinkley pasó de ser un hombre muy activo a vivir confinado a su cama. En sus últimos días  decidió estudiar para el ministerio cristiano porque -un tiempo atras- tenía visiones de convertirse en predicador. Irónicamente ni siquiera podía salvarse a si mismo. “El Milford Mesías” como se le llamaba a veces a aquel hombre que había realizado más de 16,000 trasplantes de testículos de cabra, el hombre que había llevado una barba de chivo muy adecuadamente toda su vida, el hombre que después de ser inmensamente rico paso a ser estadística de la pobreza extrema. En pocas palabras; Un hombre que lo había tenido todo, menos el respeto científico.   

John Richard Brinkley a los 56 años se convirtió en su  mismo paciente, después de haber sufrido tres ataques al corazón y la amputación en una de sus piernas debido a un coagulo y la mala circulación. El 26 de mayo 1942 Brinkley murió de insuficiencia cardíaca. Algunos archivos señalan que en San Antonio Tx., otros afirman que en Fullerton California y que sus restos fueron trasladados a Memphis, Tennessee. Su esposa Minnie murió ese mismo año. Las últimas palabras que pronuncio Brinkley fueron: “Si el doctor Morris Fishbein va al cielo, prefiero ir para otro lado.”  Si hay alguna justicia en el mundo, el lo hizo.

Su casa, llamada comúnmente la Mansión Brinkley, sigue en pie hasta hoy en el No. 512 de Qualia Drive en Del Rio, Tx. y se considera un sitio histórico.

Estimado lector, los acontecimientos notables de mi crónica se han desarrollado en base a investigaciones hechas en la biblioteca de Val Verde y algunas otras traducciones de diferentes sitios de internet, así como las fotografías que en ella se encuentran y, claro que narrados en mi estilo, de modo que la lectura les haya resultado un poco mas amena,aunque debo confesar que desde que empece a hacerlo, el espiritu de Fishbein me persigue por las noches.  En lo personal, he quedado satisfecha (no por Fishbein) sino porque, como mencione al principio, fue una historia que tenia ganas de escribir. Un saludo y mil gracias por leerme.

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5 Respuestas a “Dr. John R. Brinkley Sinonimo de Juventud por sus Xenotrasplantes como “Divinos Tesoros”

  1. Hola Nina! Soy originaria de Acuna, radicada en Salina Cruz, Oaxaca actualmente, muy interesante su reportaje… quiza un tipo nacido fuera de epoca… Yo la verdad desconocia esta historia, sabia de este personaje en cuestion por platicas con mi padre, pero el acaba de escribir un borrador sobre el Acuna de antano, el Acuna que lo vio nacer y crecer, en el cual hace mencion del Sr. Brinkley, y al leer este nombre me di a la tarea de buscar informacion sobre el y llege hasta aqui, !maravilla del intenert! Muchas gracias por su reportaje e informacion, Saludos.

  2. Al ver en History Chanel “La Pereza – Los Siete Pecados Capitales” hablar de él sobre la cura de enfermedades me puse a buscar en internet. Al leer tu reportaje e interesarme hasta el final es porque lo hiciste muy bien. La verdad me llamo la atención la forma en que nunca se dió por vencido (DR. Brinkley). Es un ejemplo de tenacidad. Y su frase antes de morir en algo que da el ejemplo para entender su fortaleza y – al mismo tiempo – su sentimiento de que siempre que puedas ser mejor habrá alguien que tenga envidia de sus logros. Se enfrentó a muchos intereses y poderes que actualmente siguen en todas partes.

    Desde tu punto de vista. Fue tan charlatan o la frustración y envidía de otros lo llevó a la quiebra. Porque veo mas de un pecado capital es tu reportaje.

    FELICIDADES POR TU APORTE.
    SALUDOS DESDE CUERNAVACA.

    • En realidad no le di mucha importancia a ese factor porque la historia no esta centrada en ella, sin embarge, si creo que convendria investigar, mas que la fecha de su muerte, lo que fue su vida a lado del Dr. Brinkley.
      De cualquier manera, muchisimas gracias por la observacion.

      • Primero que nada, muchas gracias por su comentario.
        Muy buena observación Juan Manuel…
        En mi humilde opinión, mi sentido común me hace pensar y decidirme por la segunda opción; la de la envidia y frustración de otros.
        Sus experimentos estaban sustentados en estudios de xenotrasplantes practicados en Europa por otros médicos. El Dr. Brinkley vio la posibilidad de realizarlos en América sin tener un título profesional que lo acreditara como cirujano, sin embargo, con la practica aprendió a realizarlos, obviamente, respaldado por un equipo médico que contaba con la licencia.
        En lo personal, prefiero pensar en lo positivo de su ejemplo porque no soy científica para catalogarlo como charlatán, y si lo hiciera entonces no seria yo la que hablara sino el eco de otros afectando después de muerto.
        Solo me atrevo a decir que, quizá con el tiempo, el Dr. Brinkley se hubiese convertido en un icono universal para la ciencia en lo que prometía ser, algo asi como; “la fuente de la eterna juventud” ya que hay testimonios de pacientes que fueron sometidos –voluntariamente- a este tipo de experimento, mismos que, aseguraron, les devolvió la potencia viril, la fertilidad o esa vitalidad sexual que estaban necesitando.
        Lo mejor que puedo rescatar de su semblanza es; lo que empezó como una idea, acabo por convertirlo en uno de sus grandes logros, tanto personales, como científicos gracias, como bien dices, a su tenacidad y perseverancia que lo ayudaron a superar desafíos y a vencer obstáculos muy poderosos en su trayectoria.
        Un saludo y un abrazo hasta la bella Cuernavaca… ¡la ciudad de la eterna primavera!.

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