UNA FECHA QUE CADA AÑO ME HACE RECORDAR CON CARIÑO A MI PADRE

Ennio Morricone “The Mission Theme”

(su favorito, que lo hizo uno de los mios tambien)

 He aqui una historia que, finalmente, decidi compartir. Digamos que es un capitulo escrito con lagrimas en mi diario porque esta íntimamente ligado al recuerdo de mi Padre. Un diario que ya no escribo mas porque se ha quedado adherido en mi mente y, en la  parte mas sensible de mi ser, en el corazón.

Desde hace 11 años, cada vez que escucho el ulular de una ambulancia, recuerdo el día que falleció mi Padre. Son muy tristes los recuerdos. Aun me produce nostalgia, sobre todo en fechas conmemorativas vinculadas a el. Sin embargo, el mejor consejero me ha ayudado  a cicatrizar.  El tiempo,  me ha permitido aceptar su partida física, a estar en paz conmigo misma y en comunión con nuestro creador.

Pues bien, el sábado, 11 de Septiembre de 1999, me encontraba trabajando cuando inexplicablemente sentí la necesidad de ir a verlo. Fue una sensación muy extraña. Si bien es cierto, todos las tardes, después de salir del trabajo, pasaba a saludarlo de camino a  mi casa,esto  se había convertido en  una costumbre casi religiosa, pero ese día aun era temprano para salir.

Dos años antes, lo habían intervenido de una cirugía de corazón abierto a consecuencia de un infarto. Desde entonces ya no fue el mismo; su calidad de vida se transformo radicalmente. Se convirtió  en un hombre aislado, físico, laboral y emocionalmente.  Era evidente que sufría y todos los que le rodeábamos también. Sin embargo, tenia un gran espíritu  y eso le ayudo a sobrevivir.

Esa tarde, se desbordo mi angustia, salí  antes de mi horario acostumbrado para a ir a buscarlo. Cuando llegue a su casa, lo encontré terriblemente mal; Mi Padre estaba en su cama, boca arriba, ahogadose con sus flemas con un rostro aterrador. Lo incorpore como pude, después salir corriendo a pedir ayuda. En ese momento pensé que se trataba tan solo de una de sus crisis por su deficiente estado del corazón. Esta de más contar el movimiento que se armo con la familia; unos entraban, otros salían sin saber que hacer. Hasta que el medico familiar llego, lo atendió y me informo. Aun recuerdo textualmente sus palabras; “No hay nada que hacer, tu Papa esta agonizando”. Me negaba aceptar que su ciclo en la tierra ya hubiese terminado.  Me aferre a su vida apretando sus manos como si con eso pudiera evitarlo.  Su semblante ya no era el mismo de cuando llegue. Su rostro reflejaba  sosiego,  tranquilo aparentemente. Pero también, su respiración y pulso cada vez más lentos.

Ya no podía pronunciar palabras,  sin embargo percibía una gran fuerza en sus manos como queriendo decir algo. Yo  le gritaba, le imploraba que no me dejara sola. Me sentía dolorosamente impotente ante los ojos perplejos de los testigos, porque debo confesar que maldije a Dios,  en ese momento. Después me arrepentí.

Los ojos de Papa brillaban con una expresión dulce y tierna que me veían fijamente como queriendo decir; “No lo hagas mas difícil, déjame ir, por favor”. Aun así, no me daba por vencida e intente desafiar a la muerte con la espada desenvainada. No podía quedarme de brazos cruzados, me negaba aceptar los supuestos “designios”, pedí una ambulancia y lo traslade al hospital a pesar de los inconvenientes que me decían; es inútil.

En el camino, poco a poco perdió fuerzas, y yo junto con el. Sentí demasiada frialdad en sus manos. Las acerque a mi rostro para calentarlas con mi aliento. Ya no me veía, su mirada estaba perdida y una lágrima se deslizo lentamente. Fue allí cuando percibí la presencia de la muerte.  Sentí como si me diera una fuerte bofetada y me dijera “Hazte a un lado”, y cedí con dolor en mi corazón lo deje partir. No sin antes abrazarlo amorosa y fuertemente, por primera vez, en lo que le quedaba de vida. Su corazón todavía latía, aunque muy lento.  Finalmente Papa, llego a su destino, para ser declarado oficialmente muerto.

No lo niego, siento mucha nostalgia cada día del Padre, pero al menos, ahora puedo narrar el triste recuerdo, cuando antes no podía sin llorar. Quiero decir que, de este doloroso trance, me he sobrepuesto  y ahora me satisface el haber acompañado a mi Padre hasta el umbral de su muerte ya que fue uno de sus grandes temores; que lo sorprendiera a solas. Ese pensamiento lo atormento siempre como si fuera un presagio.

Como dije, Papa había sobrevivido una intervención quirúrgica dos años antes. El medico, durante la operación, nos comunico que no había nada que hacer, el corazón no respondía a pesar de los intentos. Nosotros -mis hermanos y yo-  debíamos consentir para que lo desconectaran del aparato artificial que le irrigaba sangre.  Fue una difícil decisión; Dios nos ilumino en el momento. Recordamos sus palabras antes de entrar al quirófano; “No quiero vivir como vegetal” así que -dolorosamente- aceptamos el desenlace.  

Después de unos minutos, sonó el teléfono de la salita donde generalmente reúnen a los más allegados para dar una noticia. El medico nos comunico no una buena noticia, sino un verdadero milagro; el corazón de Papa empezó a bombear -por si solo-  justo cuando le desconectaron. Aun así, los médicos no le pronosticaban mas de dos minutos de vida… luego dos horas… después dos días…asi sucesivamente, sin embargo ¡latió por dos años!

Sin duda, un reto para la ciencia y una gran oportunidad no solo para el, sino para nosotros, sus hijos. Un tiempo que no nos vendría nada mal para rescatar de entre lo malo, todo lo bueno posible. Y asi lo hicimos. Cumplí con Dios mi promesa hasta su último momento, sin embargo, había algo que no me permitía decirle cuanto lo amaba. Se me hacia un nudo en la garganta. Indiscutiblemente, pesaban mas los años de resentimiento por razones que no soy quien para juzgar.

Mi experiencia no es para contagiar tristezas, al contrario. Hay algo muy bueno e interesante en todo esto.

Yo pensaba que cuando perdonamos liberamos a un prisionero. Con mi Padre descubrí que la prisionera, era yo.  Alguien dijo, no recuerdo el nombre; “La gente necesita que se le ame mas, cuando menos se lo merece”, y es cierto, me llevo tiempo captar el mensaje. El problema es que cuando lo comprendí fue demasiado tarde. Tan es así que el día que elegí para entregarle una carta que escribí expresando lo mucho que lo amaba, justo ese día,  fue el ultimo sábado que lo vi con vida. Ahora esa carta lo acompaña en su morada y, esas mismas palabras, se convirtieron en mi mensaje de despedida durante su funeral.

En conclusión, ¿Cuantas veces hemos escuchado frases como?; “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” o “En vida hermano, en vida” y cosas por el estilo.  Quizá tu padre o madre ya no están físicamente. Quizá, eres padre, madre, o puede que algún día lo serás. Si te comparto esta historia es porque la considero digna de poner atención en lo que hicimos  ayer y en lo que hacemos hoy, porque de eso dependen las predicciones para el mañana.  Se dice que el ejemplo es el mejor legado de los padres para los hijos, y estoy de acuerdo. Solo que vivimos egoistamente pensando en nuestros propios problemas, muchas veces nada comparado con los que tuvieron que afrontar los padres  para lograr que los nuestros fueran menos difíciles. Eso generalmente no lo vemos los hijos.

Finalmente ¿Quién sabe los beneficios positivos que podrían tener algunos de los problemas con los que nos encontramos inesperadamente? Por eso, la próxima vez que te suceda algo inesperado, por difícil que esto sea, piensa sobre ello durante un momento. ¿Es realmente tan malo lo que te ha ocurrido, o existe una oportunidad, de que a largo plazo, sea una de las mejores cosas que han sucedido?  Esas pequeñas cosas son las que producen grandes diferencias en cada faceta de la vida, por eso para sacarle el máximo rendimiento, debemos darle ese pequeño extra que marca la diferencia de perder o ganar si lo consideramos a buen tiempo. Medítalo, pero no mucho. Un papá es ante todo un hombre con corazón, que sabe señalar el horizonte, algunas veces con optimismo, en otras con determinación, pero siempre con la confianza de hacer su mejor esfuerzo por el bien de sus hijos. Por fortuna, pocos son los que no.

Con profundo respeto dedico mis palabras a todos los Padres. En especial, al Padre dentro de la familia, quien es sin duda un complemento tan merecido como el que honra a la Madre en todo momento y en cualquier época del año.

Con admiración para todos los hombres, en especial para los ejemplares.

Nina

3 Respuestas a “UNA FECHA QUE CADA AÑO ME HACE RECORDAR CON CARIÑO A MI PADRE

  1. realmente extraordinario , mucha similitud con lo sucedido, pero es bueno rescatar que nadie se compara con esos padres responsables y siempre pregunto yo ,,,,,,,,,,,,,¿Por que las personas buenas se tiene que ir,,por que???????.
    O ¿Por que esperamos estos momentos para hacerlo y no
    lo hiciste cuando el estaba presente????
    Por eso a aquellos que tienen aun sus padres vivos nunca dejes de decirle lo importante que son para nuestras vidas, nunca dejes de decirle gracias papa por ser como eres ,,gracias papa ,por ser mi Papa….

    daniel zavala

  2. Al leer esta nota mi corazon se extremecio,porque mi experiencia al lado de mi padre es bastante similar y jamas e podido expresar lo que senti en aquel momento,pero hoy me e visto reflejada en tus palabras, gracias.

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