La Domesticacion de los Humanos

Hoy amanecí recordando aquellos días de mi infancia. Es posible que motivada por la idea ya que recientemente hojee las paginas de un libro en Barnes &  Noble. En realidad no tenía una idea fija de lo que buscaba. Quizá fue el nombre de la autora, coincide con el mío, que fue lo que  me llamo la atención entre los distintos ejemplares del anaquel. Lo tome, me dirigí a la cafetería contigua, y me dispuse  a dar un vistazo. Me pareció bastante interesante su contenido. Hice unas anotaciones breves aunque no descarto la posibilidad de comprarlo mas adelante. Si alguno de mis lectores ha leído sobre este tema y considera que vale la pena, por favor no dude en darme luz verde.

Reflexionando sobre esos apuntes inmediatamente brinque de la cama a mi computadora, nada nuevo por cierto, y me di a la tarea de recorrer algunos portales de internet y tambien a echar mano de libros que conservo, mismos que me ayudaron a nutrir esta reflexión con palabras que sirvieran para, antes que nada, convencerme yo misma.

A través del tiempo se nos ha enseñado “conductas normales” y nos han hecho creer que, de no seguir ciertas reglas “lógicas” nuestra vida será un desastre. Desde pequeños la “gente grande” que nos rodeaba captó nuestra atención y, por  medio de la repetición, introdujeron más información en nuestra mente que la que pudieran darnos con palabras que, algunas veces, ni eran las mejores respuestas, ni las mejores palabras. ¿Y porque esto? ¿Y porque aquello? ¿Y porque lo otro? ¡Porque soy tu padre! Esas palabras que entraron por la mente, formaron imágenes y cambiaron por entero, para bien o para mal, las creencias y la percepción que tenemos ahora, no solo sobre nosotros mismos sino de todos los demás. Esas palabras actuaron, y seguirán actuando, como un instrumento de magia. Así es como aprendimos todo lo que sabemos. Aprendimos cómo comportarnos en sociedad: qué creer y qué no creer; qué es aceptable y qué no lo es; qué es bueno y qué es malo; qué es bello y qué es feo; qué es correcto y qué es incorrecto. Ya estaba todo allí, como las sagradas escrituras: todo el conocimiento, todos los conceptos y todas las reglas sobre la manera de comportarse en el mundo. 

Por ejemplo, cuando íbamos al colegio prestábamos atención a lo que el maestro o la maestra nos enseñaba. Demandaban nuestra atención porque a eso íbamos, a estudiar y había que esforzarse  si queríamos obtener una beca, una buena nota y con ello nuestra promoción al siguiente año escolar y al ansiado premio de Papa y Mama. Un premio que debíamos compartir; una parte para nosotros y otro para ellos, y asi autocalificarnos como buenos padres o buenos hijos o ambas.

Antes de continuar, debo aclarar que estoy totalmente de acuerdo en que debemos impulsar el estudio como una de nuestras metas, o mejor aun, como un logro personal. Lo que no me parece es la repercusión que le dan a esas palabras algunas personas;  “si quieres ser alguien importante en la vida debes asegurarte una carrera” como si no fuésemos alguien importante ya. Esas palabras debilitan la autoestima, sobre todo, las de un adolescente. Por supuesto que estar bien preparados académicamente ayuda. Pero si de labrarnos un porvenir se trata, no veo porque no empezar a los 16 o 18 años. Creo que seria estupenda la edad para empezar a avisorar las expectativas, a preever un futuro acorde al estilo de vida que cada quien ambiciona. Me parece que la opcion esta mejor encaminada a que si nos ponemos a esperar a que los hijos obtengan un titulo prefesional. Finalmente ¿que es lo que estamos esperando? acaso ¿eso nos garantiza la ansiada felicidad?  No ¿Es necesaria una buena educación? No necesariamente en ese sentido ¿Ser dueño de un coeficiente intelectual elevado? Claro que tampoco ¿Juventud? Menos ¿ Entonces? Yo me inclino por el pensamiento de que nuestra misión en la vida no es superar a los demás, sino superarnos a nosotros mismos, batir nuestros propios records, dejar atrás el ayer y adelantarse al mañana si creemos primeramente en nosotros. Pues bien, si pensamos igual  ¡que buena onda! no perdamos el tiempo y continuemos esforzándonos dia tras dia.

Y ya sobre la marcha de los recuerdos, relaciono uno de cuando me manaban a la iglesia los domingos. Debo confesar que me arullaban las palabras del sacerdote durante la ceremonia. Esas interminables e incomprensibles “charlas” que acababan por hacernos roncar a más de tres. Y es que, a decir verdad, me aterraban los rostros de sufrimiento en las imágenes de los Santos y las Vírgenes que posaban en los altares. Yo decía en mis oraciones, en voz baja claro: “Dios, ¿no pudiste escoger personas mas sonrientes para promover tu presencia en la tierra?”  Esa gente me atormenta hasta en mis sueños, tiene heridas estigmatizadas y sangrientas en su cuerpo, rostros funebres, que acaso ¿solo el sufrimiento nos hace dignos de El?. Racistas y discriminatorios ademas, porque el unico morenito que habia lo tenian guardado -San Martin  de Porres- en el catecismo nunca me hablaron de el y menos de algun gordito simpatico. Desde temprana edad empece a notar demasiadas incongruencias. Debo aceptar que ni el bautizo, ni la confirmacion, ni la primera comunion lograron sacarme el chamuco que traia dentro. Fue mi infancia una especie de tormento chino pero me consolaba saber que no era la unica. Muchos hemos crecido entre la disyuntiva de ser “buenos” o ser “malos”; Dioooos, ¿porque no hay terminos medios?.

Hay en la iglesia (en la ciudad donde nací) un mural esplendoroso que representa la escena del ¨lavatorio de pies a Jesús¨ y cuando niña supuse (y esto lo digo con profundo respeto), que le estaban remojando los pies para sacarle los callos, asi como acostumbraba mi abuelo. En aquellos tiempos, por menos de lo que acabo de expresar, me hubiera dado tremendo soplamocos. No solo me enseñaron a callar, tambien me enseñaron a creer que debía ser una “niña buena” pero me confundían.  Si Jesús había sido tan bueno, ¿porque entonces acabo linchado y colgado en una cruz? y por si fuera poco se nos culpe por ello: “Jesús murió por ti, por mi, y por todos nosotros”. Asi crecimos la mayoría de los cristianos, con un terrible cargo de conciencia que nos genero algo gravísimo; la culpa.

Mis neuronas  acaban de recordarme otra anécdota; Cuando cursaba la primaria, había una compañera que pertenecía a los Testigos de Jehová. Un día se le ocurrió hablarme del famoso “Armagedón”. Su revelación apocalíptica me dejo con los ojos completamente redondos y, por varias semanas, no pude hacerlos una rayita horizontal para dormir tranquilamente, sobre todo cuando se avecinaba una tormenta. Sentía pánico con solo imaginar aquellas inmensas bolas de fuego que caerían del cielo como granizo y que la tierra se abriría para llevarme derechito al  infierno, entre muchas otras lamentaciones. Por fortuna pude liberarme, en cuanto se lo conté a una prima, quizá porque ya tenía con quien morder la almohada por las noches. No lo se pero es fecha que todavía se acuerda y me lo reclama cada que puede. Supongo que algo muy parecido sucede con el concepto “transgeneracional”, por eso lo menciono.

 

“Los textos sagrados son fuentes inagotables por poco que uno tenga libertad para leerlos e interpretarlos. La Biblia es uno de ellos. Se les interroga y ellos resumen los tormentos que sufren el individuo, la sociedad y la época en un surtido de imágenes fuertes y depuradas a la manera de un sueño que nos hablara a la vez de lo que hemos vivido y sobre lo que viviremos. En ellos están estrechamente ligados, pasado, presente y futuro” –Nina Canault-.

“Al principio cualquier nueva teoría es considerada como absurda. Después se admite su veracidad, pero se considera obvia e insignificante. Al final todos la creen tan importante que hasta sus detractores pretenden haber sido ellos los que la descubrieron.” -William James-

En relación a este pensamiento, un filósofo, Alfred North Whitehead hizo la siguiente observación: “Casi todas las ideas nuevas tienen un cierto aspecto de necedad al principio. La historia de la ciencia esta repleta de ejemplos. Copérnico dijo que la tierra giraba alrededor del sol.  Louis Pasteur dijo que la enfermedad es causada por criaturas microscópicas llamadas “gérmenes”. Newton hablo de una fuerza invisible llamada “gravedad”. Estos científicos fueron considerados como grandes payasos en su día solo por el hecho de subirse a una tarima y contar sus teorías”.  

Y Sobre el tema que nos ocupa encontre que para Freud: http://www.psiconet.org/freud/   el padre es, ante todo, el lugar en el que se forman las ideas con las que el niño construye mentalmente el futuro en que crece. Para Jacques Lacan: http://www.psicomundo.org/lacan/ es aquel a través del que llega a la psicosis, a poco que su función “simbólico” no se percibe en el seno de la familia.

Sobre esto explica en su libro Nina Canault: “Lo simbólico nos remite al hecho de que somos seres de lenguaje y el lenguaje es lo único que nos diferencia de otros mamíferos. En el terreno practico el padre puesto en relieve a Freud y luego por Lacan es un padre severo y el psicoanálisis cometió un grave error al respecto. En efecto ¿Qué es un padre autoritario, sino el que impide al niño estructurarse a partir de el? Yo creo que a partir del discurso del psicoanálisis sobre la ley y la castración ha bloqueado a los hombres en su manera de ser padres. Los especialistas de la genealogía hacen suyo este concepto ampliando su sentido”.

Por otra parte, Didier Dumas señala que; “Cuando se llega a entrar en su lenguaje, uno percibe que los niños psicóticos actúan según una sola cosa: el pasado genealógico de su familia, del cual exploran incansablemente el inconsciente. Para mí, ese mal universal que las culturas tradicionales llaman “la enfermedad de los antepasados”

 http://psicogenealogic.blogspot.com/2007/07/entrevista-didier-dumas.html

“Recibimos de nuestros antepasados mucho más que una herencia material. Sin ser conscientes de ello, somos beneficiarios, o victimas, de un tipo de legado psicogeneracional, y con sus aspectos positivos y negativos que marcaria nuestras vidas. No solo cargaremos con muchos de sus errores, en muchas ocasiones, tambien los repetiremos. El concepto de “transgeneracional” designa el proceso vital de la transmisión de actitudes, contenidos psíquicos y secretos de la familia a lo largo de varias generaciones. Esta nueva ciencia humana, heredera del psicoanálisis identifica las huellas psicológicas que nuestros antepasados han dejado en nosotros con el fin de comprender nuestro comportamiento humano y nuestra vida”. Fragmento de introducción “Como pagamos los errores de nuestros antepasados”. http://luxatenealibros.blogspot.com/2010/01/psicogenealogia-psicoanalisis.html

Hojeando otro libro encontré una teoría similar que relata Don Miguel Ruiz: http://www.crecejoven.com/mente/los-cuatro-acuerdos/salud.php  “En primer lugar, a los niños y niñas se le enseña el nombre de las cosas: mamá, papá, leche, botella. Día a día, en casa, en la escuela, en la iglesia y desde la televisión, nos dicen cómo hemos de vivir, qué tipo de comportamiento es aceptable. Tenemos todo un concepto de lo que es una «mujer» y de lo que es un «hombre». Y también aprendemos a juzgar: Nos juzgamos a nosotros mismos, juzgamos a otras personas, juzgamos a nuestros vecinos”… Y  agrega tambien… “Domesticamos a los niños de la misma manera en que domesticamos a un perro, un gato o cualquier otro animal. Para enseñar a un perro, lo castigamos y lo recompensamos. Adiestramos a nuestros niños, a quienes tanto queremos, de la misma forma en que adiestramos a cualquier animal doméstico: con un sistema de premios y castigos. Nos decían: «Eres un niño bueno», o: «Eres una niña buena», cuando hacíamos lo que mamá y papá querían que hiciéramos”.

Mas adelante añade; “Ni tú ni yo escogimos que lengua hablaríamos, ni que religión ni los valores morales: ya estaban ahí antes de que naciéramos. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer. Ni siquiera elegimos nuestro propio nombre. De niños no tuvimos la oportunidad de escoger nuestras propias creencias. Tan pronto como estamos de acuerdo con algo, “nos lo creemos”, y a eso lo llamamos «fe». Tener fe es creer incondicionalmente. Así fue como aprendimos cuando éramos niños. Los niños creen todo lo que dicen los adultos. Estábamos de acuerdo con ellos, y nuestra fe era tan fuerte, que el sistema de creencias que se nos había transmitido controlaba totalmente el sueño de nuestra vida. A este proceso se le llama “La domesticación del ser humano”.

Aqui algo un tanto agresivo pero a la vez interesante que esta relacionado con el termino. Nota:  fue blogeado en el 2005 por alguien no identificado

http://intropac.blogspot.com/2005/09/domesticacin-humana-1-parte.html

Tal parece que todos ellos coincidieron que la “repetición” es mucho más compleja  en su mención transgeneracional que en su dimensión individual. “Mas violenta, más radical, la repetición genealógica es completamente ineludible, es el enemigo más insidioso de la vida mental y no se puede trabajar sobre la historia familiar sin encontrarla”. Suena interesante ¿no? pero me quedan dudas. Don Miguel Ruiz escribe; “muchas veces ni siquiera entendíamos de que estaban hablando los mayores y lo mas triste  que la misma dinámica funcionaba con mamá y papá, los abuelos, y hasta con nuestros hermanos y hermanas”. Esto obviamente me me lleva a pensar que es la misma reproducción de los valores que inculcamos a los hijos y que solo dejaran huella si los ponemos en práctica…Humm, creo que aquí es donde esta el problema.

Se dice que: “El verdadero maestro enseña con su congruencia de vida“; Es prueba tangible de que las palabras muchas veces convencen pero el ejemplo arrastra. Lo cierto es que simultáneamente aprendimos a obedecer y a captar la atención de otros seres humanos y los reproducimos. El problema que veo es que tambien desarrollamos una necesidad de atención que siempre acaba siendo muy competitiva. Los niños compiten por la atención de sus padres, sus profesores, sus amigos. Luego la necesidad de atención se vuelve muy fuerte y continúa en la edad adulta. Ahora tomamos nuestras decisiones basándonos en nuestras creencias fundamentales, muchas de las veces, inconscientemente. Aquí es donde conviene hacernos una autoevaluación.

En conclusión, ya estamos lo bastante creciditos, tenemos la capacidad de discernir y en cada uno de nosotros esta la decisión de creer o no, en continuar o no arrastrando con grilletes todo aquello desde la infancia. Me parece que hay una buena razón ahora que, gracias a estos estudios, sabemos que la educación transgeneracional es la fuente de la que emanan, si no  todos, por lo menos una buena parte de los males que aquejan en este mundo, en especial a cada uno de nosotros. El resto depende de la consciencia, el valor y la madurez que cada quien le conceda a su ser individual. 

No se a ti pero me parece que lo más importante es sentir comodidad con  uno mismo y con todo lo que hacemos asegurándonos de que nuestras acciones no perjudiquen a terceros y de que nuestros valores estén siempre en sincronía, porque de lo malo tambien se aprende, solo que hay que identificar los principios y apegarnos a ellos porque la integridad es lo más valioso que tenemos, ni siquiera la familia nos lo puede arrebatar. Mi estimado lector, lectora, agradezco como siempre tu atención y si tienes una mejor oferta para analizarla juntos, házmela saber, no dudes que sabré valorarla.

Una respuesta a “La Domesticacion de los Humanos

  1. Me encantó.
    La domesticación humana ha hecho que seamos copias y que la originalidad con la que nacemos se pierda.

    Lo peor de la domesticación es que mucha gente no se dá cuenta de eso… que ya se nace en un lugar en el que se predetermina la actitud correcta.

    Saludos…
    ^^

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