Mexicanos “Semos” muchos pero “Semos” bien machos y remachas.

Este año es para nuestra idiosincrasia mexicana, jolgoriosa y arguendera un verdadero festejo a flor de piel, pero algo despellejada…

“El Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución”

Asi es pueblo mexicano y puebla mexicana. Ya se oyen afinar las maracas y las tamboras por encima de los bolos en los  bautizos, de la lluvia arrocera en los ocho casorios, tres de la Ruperta que se volvió a casar, la cafeceada de mi vecino que pelo gallo, de las mandas por cumplir y de las cinco veladoras que prometí, las fiestas del niño Dios, del Niño Evidencio y del niño que se me cayo de la cuna, de las uvas que no me trague antes de las doce campanadas, del trigésimo quinto aniversario de mi graduación de primaria (los repetidos no cuentan), las mañanitas del jefe y la despedida de la chamba (la ultima vez), de la rosca de reyes con sus cinco monitos (eran 6)  y hasta la rosca de muertos que, como siempre, me toco el lado de la huesuda, desde el niño que esta por nacer hasta el otro que se piensa tener; suena muy gracioso, que ahora se nos diga, que este año 2010 es el mero mero petatero de todas las festividades ¡que chulada!

En México, dos personas juntas son romances; a partir de tres, es un festejo. En realidad las excusas para ello no son importantes, porque todas son valiosas, desde el primer diente del huerco mocoso hasta la placa del abuelo mañoso; desde las calificaciones del nene (puros seises pero muy consistente el chamaco), hasta el diploma que le dieron a mi hermana por un curso de macramé; y ni que decir de los gemelitos de la mujer de mi sobrino que nacerán en Noviembre y les piensan poner Francisco y Madero; todo, absolutamente todo motiva a que la familia, los amigos, los vecinos y los indispensables colados se reúnan para hablar de; que si los ricos aun lloran; que si los muertos todavía votan; que si los lobos aun están en la cuna, ¡bueno!, hasta de lo buena onda que fue Don Miguel Hidalgo. Aquí todo se vale con tal de decirle al gobierno que nos seguimos divirtiendo y hasta “bailamos por un sueño” y, pese a todo, seguimos engordando los marranos para la tamalada de Septiembre porque tenemos mucho que festejar todos, asi que caminando y meando para no hacer pozo, de aquí al 2012.

Mientras tanto, ya tenemos listos los discursos y las peroratas (por aquello de las ratas) para dar el grito, algunas inaguantables, que asignaran a nuestro nuevos héroes de poderes superiores de los que pudieron darle a Madero, a Villa, a Zapata, a Chespirito o cualquier otro que tenga relevancia en su imaginación (nota: no me salgan con el pulpo paúl por favor) porque si algo le sobra al país son calles para ponerles sus nombres. Los muchachos y muchachas ya están  tarareando para las porras, listos y en edad de sacrificar la piel por cualquier motivo con tal de mostrarse amor del bueno siempre y cuando no los pongan a pelar tunas.  

México es reconocido intencionalmente e internacionalmente por su prehistoria, por sus charros, por sus chayotes y por supuesto, su sistema de gobierno; El Ejecutivo, El Legislativo, El Judicial y la Televisión, cuyo lema cita; “El prometer no empobrece a naiden”. Todos dignamente constituidos a gritos y sombrerazos, entre codazos, aventones y piquetes de ojo para ver quien resiste más y llora menos. El estado mexicano tiene un objetivo claro que hay que celebrar siempre: Evitar que los pobres se vuelvan a revelar, que los campesinos se lancen de nuevo a la bola, que las clases medias no rezonguen porque tienen que pagar por su seguridad, que el rico se vuelva mas rico y el pobre mas pobre y el que no alcanzo nada que haga sanguich. Asi es como funciona la Cleptocracia, perdón, la Democracia mexicana.  

Tenemos 200 años de buscar nuestro propio destino y 100 de empecinados en ser revolucionarios, mismos que el gobierno tiene de enseñarnos el dedo. “Semos” muchos pero “semos” bien machos, pero ya estamos hartos, pero no de que nos enseñen el dedo, sino de emborracharnos con tepache mientras ellos se dan baños de pueblo cada 3-6 años (según el chango la pedrada), acaso ¿no es una buena razón para celebrar?

No quiero ser ave de mal agüero pero a como veo las cosas de aquí pal 2012, no se palpa la cordura pero si mucha gordura porque tratándose de guateque con chelas, movida y chicharrón de carnitas, asi cualquiera dobla las manitas. Aunque por otro lado, esta la educación que nos dieron y el atole con el dedo, la que nos tiene agachados y con la tropa pegada al suelo. La historia oficial del país esta diseñada para que nos acostumbramos a decir “si por favor” cuando en el fondo queremos decir (chingas a tu madre) “no gracias”, en pocas palabras los tiempos no han cambiado, “semos” los mesmos pelados de siempre, por lo menos, es lo que “100 mexicanos dijeron”.

Claro, de todos modos nunca faltan los aguafiestas que son el ajonjolí de todos los moles que se preguntan las razones de tanto alboroto cuando de lo que verdaderamente se trata es de lograr que la gente piense… lo menos posible, critique… lo menos posible, participe… lo menos posible y duerma… lo mas posible; o las buenas conciencias insistiendo que es mejor guardar el dolarito debajo del colchón en lugar de malgastar en artículos piratas; o los cascarrabias que seguramente nos acusaran de inconscientes por tanto despilfarro, y los santurrones que nos tachan de pecadores penitentes  jijos de la tiznada.  

Hablando de pecadores, se dice que en nuestra nación hay tres culturas, y es cierto, aunque no lo crea. Vera usted, de entrada, la blanca que es la más privilegiada porque, casi generalmente, es la que gobierna, su superioridad es evidente, organiza tremendos “partys” de pipa y guante donde juegan a la cotorrona y rara vez, bailan “de brinquito” con la mas fea (se dan casos). Son los que se sirven con la cuchara grande, agarran mejor mesa y no se fijan en el precio. De vez en cuando le entran a las tamaladas y los buñuelos por puro compromiso por lo de las migajas, pero son de buen diente ¡ah! y solo dicen “perdón” cuando eructan (hay excepciones). Para que se de una mejor idea; es la que come santos y caga diablos y también la que compra en Costco.

Luego, esta la mestiza que es la que mas se queja porque ambiciona el sitio de los de arriba. La que finalmente acabara decorando su arbolito de navidad con figuritas de Vicente Guerrero, Miguel Hidalgo, Villa, Zapata, el Santo etc.,etc.. Es la que decidirá ponerse a dieta el próximo año (porque ya dejo tuerto a más de tres) por tanta comilona de este año o, más triste, porque se gasto su chivo de 4 años para viajar al país donde vive el rey león. Por lo general esta cultura es la más arguendera y, también,  la que más goza los puentes festivos. Se arrodilla ante cualquier santo y hasta lo pone de cabeza. Generalmente son los primeros que se anotan pa jugar a la lotería, pa surtir la tamaleada de la fiesta del hijo del ahijado de Don Juancho donde nunca faltan los gorrones para hacer bulto en cualquier jolgorio, hasta se enfilan en manada pal sepelio, pa las manifestaciones, pa ahogar las penas, pa revivirlas, pa lo que sea, no son nada remilgosos mientras exista la posibilidad de rezongar, de un ligue y el chupe les dure otros cien años.

Y la otra, los de abajo, el proletariado, los jodidos pues. Los que viven en la miseria, los que comen según caiga el volado porque –casi- no son requeridos en los convites porque hacen resonancia sus tripas y dejan eco sus demandas y, que los otros de arriba, fingen que la virgen les habla. Su sistema alimenticio se rige por las leyes de Dios; comen solo cuando Diosito quiere. Son ganaderos por tradición; ganan pa aquí, pa alla y ganan pa todos lados. Las únicas fiestas que celebran son las que organiza el capellán de la Iglesia, las de Santo Tomas, el día de San Jaloneo de Insurrección, de  las fiestas tradiciones del pueblo y de la puebla inmaculada por la conregacion donde no hay  puentes vacacionales, solo los que usan para brincar el charco. De vez en cuando celebran a San Goloteo, sin embargo, la división de clases sigue intacta, con un folclórico sesgo étnico marcado para ellos mientras que los de mas arriba se hacen y deshacen, vitoreando con harta enjundia y ese sopor muy mexicano; agitando banderita tricolor en mano; casi desgaznatados;  “Que viva la Revolución”… “Vivan los héroes”… “Viva México” este ultimo con mas gorgoreo en el mundial. 

México es una tierra hermosa cubierta de chapulines, alebrijes y múltiples colores vivos sobre papel picado, de figuras de cartón corrugado, de fuegos pirotécnicos con figuras de corazoncitos. Siempre hablamos de celebración aunque no tengamos nada que celebrar pero hacemos muy buenos los tamales; los hay salados, de chile, de dulce, de chivo y de  todos colores. también moles en distintas variedades y homicidios per cápita. Recorrer el país en camión guajolotero o en la cajuela de un carro es parte del folclor destinado para la raza de bronce con chaleco antibalas que ya dejaron de gritar; “¡Ahi vienen los pelones!”, sino mas bien, “¡Esta Pelon con estos pelados!” .

En nuestro país, generalmente los días son cortos y las noches generalmente son en vela no importa que el mundial haya terminado, que México no haya ganado y que las campañas ya se hayan terminado. Aquí todos somos  jalados, perdon, todos jalamos parejo. Aprovechamos el colorido en las bardas, los postes y los espectaculares que se ven bien “pipiris nice” con el verde mayate, el rojo pirujo, el amarillo huevo el azul rey y el rosa fuchis. Cualquier rincón del país luce chidísimo gracias al “Dream Team” que tampoco escatima en repartir bolsitas de confeti, serpentinas y espanta-suegras en cualquier ocasión, nomas hay que avisar con tiempo.

Mexicanos y Mexicanas “No  hay mal que dure cien años ni pueblo que lo resista”, si les sirve de consuelo, nosotros somos la excepción. Hay un poco de contaminación, de corrupción, de narcotráfico, pero, insisto, como México no hay dos. El refrán muestra que nuestro país esta lejos de ser un desastre porque ya nos ensartaron dos ciclos centenarios y continua recabando historia ¡y vamos por mas! Lo que sea de cada quien, la mezcla de (la pinche malinche) las culturas salió enjundiosa.

 Pero bueno, no escuche a los chiquillos y chiquillas que dicen que las fiestas están fuera de lugar, son unos amargados. Ponte a remojar el callo y alimenta a tu cochino que muy pronto lo veremos engordar la panza, pero la del vecino ¡Anímese! Arrejúntese con la bola y no se queden de brazos cruzados, hay que decirle a la crisis que nos hace los mandados, que pese a ello nos seguiremos divirtiendo, por eso es que en los pueblos hay comilonas cuando alguien estira la pata porque llorar es muy sencillo pero para ser felices hay que ser bien, pero machos y remachas.

 Unidos en las buenas y en las malas (sobre todo con las mas buenas) siempre hay tiempo pa´los apapaches, pa´los buenos deseos,  pa´los abrazos y tambien  pa´los los carterazos ¡Si!, hagamos una gran fiesta que nos voltee la cara, pero no por borrachos y borrachas , sino para hacernos recordar que es tiempo de levantar la cabeza y que la reconciliación es el primer paso para el progreso, vacúnate contra la apatía no sea que los mayas tengan la razón y el mundo se acabara en el 2012… ¡Total!, ya lo bailado nadie nos lo quita y mas vale digan; “aquí corrió y no aquí quedo”. .. Ok, NO.

Espero les “haiga” gustado (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia) Mil gracias por leerme y hasta la próxima.

 

 

 

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