La Historia se Desnuda para Vestir a la Mujer de Gala

¡Mexicanos!

 ¡Viva nuestra independencia nacional!

¡Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad!

¡Viva Hidalgo!

¡Viva Morelos!

¡Viva Allende!

¡Viva Doña Josefa Ortiz de Domínguez!

¡Vivan los Héroes que nos dieron Patria!

¡Viva México!… ¡Viva México!… ¡Viva México!

Cada año escucho las mismas exclamaciones evocando a los ilustres insurgentes y cada año mi pregunta sigue quedando inconforme con las respuestas de la historia  “oficial”: ¿no hubieron más mujeres entre nuestros libertadores?. Como dijo Juan O´Gorman:

“Nada puede explicarle mejor al pueblo mexicano que la pintura, los acontecimientos de su historia, que en realidad es rehacerle al pueblo su memoria.”

No cabe duda, hasta en los murales se aprecia la pobre representación de las mujeres en la Independencia y Revolución Mexicana.

Por supuesto que sí hubieron mujeres ¡y muchas! Así que vamos poniendo los puntos sobre las íes, ya que la “H” de la “Historia” es muda. Dejemos claro que aunque la presencia de las “enaguas” no fue dominante, si lo fue determinante en estas acciones de lucha por la libertad del pueblo mexicano, y no precisamente en un papel secundario, como madres o esposas abnegadas y sumisas, sino como mujeres extraordinarias que también dieron la vida por su patria luchando  hombro a hombro con sus pares varones.

Hay que señalar que la historia oficial, profundamente patriarcal, ha creado una idea folklórica y muy romántica sobre la participación tanto de las mujeres insurgentes como de las revolucionarias, creándoles un estereotipo más de mujeres enamoradas, que de mujeres con ideales. Sobran las historias de amantes fieles cuya convicción obedecía a los ideales de sus hombres. Pareciera que  el resto permaneció hasta hace poco en el anonimato para ocultar así su papel de audaces, luchadoras incansables tan heroicas y valientes como sus contemporáneos masculinos.

“No solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres: ellas son capaces de todos los entusiasmos, y los deseos de la gloria y de la libertad de la patria no les son unos sentimientos extraños, antes bien, suelen obrar en ellas con más vigor, como que siempre los sacrificios de las mujeres son más desinteresados.” -Doña Leona Vicario-

El sobresaliente papel de la mujer en la lucha de Independencia ni siquiera es citado en gran parte de la historia, escrita o plasmada en lienzos o murales por los hombres. La historia mexicana debe re-escribirse a través de los ojos de la mujer, insisto. Cientos de anécdotas y hechos de suma importancia han sido escritos por su participación. Debo admitir que muchos de ellos están siendo revelados como parte de la celebración del bicentenario, sin embargo, son pocos los que se han tomado en cuenta sobre asuntos femeninos y es ahí donde las voces de todas estas heroínas deben hacer eco en las nuestras para reivindicarlas.

Los conspiradores con ideas afines a la Independencia solían reunirse en tertulias literarias, cuando se enteraron de la derrota y captura de sus líderes, concluyeron que el movimiento había sido aniquilado. Sin embargo Mariana Rodríguez del Toro, con optimismo los incitó: ¿Qué sucede, señores?, ¿no hay otros hombres en América aparte de los generales que han caído prisioneros?” “¡Liberar a los prisioneros: tomemos aquí al virrey, ahorquémoslo!”

El panteón cívico de la Patria concedió graciosamente algunos pedestales innegablemente bien ganados a Doñas como Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Margarita Maza, Gertrudis Bocanegra, entre las más representativas de la Independencia, sin embargo, hubo otras que a pesar de haberse covertido en referente obligado no se les concedió el mismo honor: Mariana Rodríguez del Toro, Manuela Medina,  María Tomasa Esteves llamada “La mujer Seductora”{comisionada para seducir la tropa}, todas murieron por su patriotismo y su belleza.

“Y el día de hoy, veo calificada a mi mujer de escandalosa, perturbadora del buen orden, seductora, y de qué no se que otros tamaños delitos…”.

Carta enviada por el Corregidor de Querétaro, Lic. Miguel Domínguez al Virrey Calleja, en que pide ser defensor de su esposa, Doña Josefa Ortiz, en el juicio que se le sigue por sediciosa y renuncia al puesto que desempeña.

El sistema patriarcal que hemos vivido en México ha sido férreo y de mano dura, de alta censura, condicionado y limitado cuando se trata de una mujer. En la época de la independencia, hubo una infinidad de hembras decididas, irreverentes y muy rebeldes, entre éstas se encuentra la famosa María Ignacia Rodríguez apodada “La Güera Rodríguez”, quien a  pesar de ser una mujer golpeada salvajemente por su marido, también lo fue por la crítica y el rechazo de una sociedad prejuiciosa que la llamó despectivamente de “cascos ligeros”. Efectivamente, era muy bella pero ¿Quién dijo que la belleza esta peleada con la inteligencia?, Supo defenderse con una lengua rápida e ingeniosa que la hizo famosa en toda la capital. Pero su audacia e inteligencia también hicieron presencia entre la aristocracia, los salones más elegantes, donde aprovechaba para mandar noticias o las estrategias del ejército realista.

Cabe mencionar que algunas otras no tomaron las armas, pero su cercanía con el poder determinó en México la elevación del segundo imperio. La emperatriz Eugenia de Montijo con su idea de establecer una civilización latina en América –de ahí el término Latinoamérica- y, Carlota Amalia con su sueño de gobernar “el imperio más hermoso del mundo” influyeron en las decisiones políticas de sus esposos: Napoleón III y Maximiliano de Habsburgo.

Estoy aquí por haber hecho caso a mi esposa”, confesó apesadumbrado Maximiliano, que junto con Miramón y Mejía esperaba el momento de su ejecución. “Nada tiene que lamentar su Excelencia, -respondió el general Miramón– Yo estoy aquí por no hacerle caso a la mía”.

 Navegando por el buscador de google, me encontré con nombres de féminas audaces y valientes, ahora si que de “agallas” que colgaron sus enaguas en el perchero y se fajaron los pantalones como María Fermina Rivera, María Herrera, María Petra Teruel de Velasco,  Ana García, a las hermanas González de Pénjamo, Francisca y Magdalena Godos, María Soto la Marina, Mariana Anaya, Petra Arellano, Francisca Torres, Antonia Ochoa, María Dolores Basurto y su hija Margarita, Carmen Camacho, María de Jesús Iturbide, María Antonia García, Gertrudis Jiménez, María Andrea “La Campanera”, Juana Villaseñor, Josefa Sixtos, Antonia Piña, Matilde Montoya, Agustina Ramírez, Manuela Molina “La Capitalina”, y muchas, muchas más que ofrendaron su vida por la patria, unas a pie armadas con machetes y garrotes otras montando a pelo con fusiles de estocada.

Todas ellas salieron a enfrentarse con la vista en línea recta al enemigo de su patria, donde hombres y mujeres insurgentes cayeron abatidos, pero ninguna se rindió en el intento. Hubo un incontable número de patriotas arrojadas a la hoguera del anonimato: intelectuales, políticas, activistas, campesinas e indias naturales en cuyo “sepulcro de honor” sólo alcanza a leerse la palabra: “desconocida”.

Los invito a leer el final de este texto en la siguiente liga, pero antes ¡VIVAN NUESTRAS HEROINAS!

http://clubdelilith.com/la-historia-se-desnuda-para-vestir-a-la-mujer-de-gala-995

 

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Una respuesta a “La Historia se Desnuda para Vestir a la Mujer de Gala

  1. Seguramente hubieron mujeres en la historia de todos los países, bata con ver las reproducciones o investigar un poco como si fuésemos historiadores para darnos cuentas que algunas mujeres jugaron un papel importante aún en las liberación de los pueblos.

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