“Estamos bien en el refugio los 33” ahora “Estamos bien en la superficie los 33”

 Nota: El siguiente texto fue publicado originalmente (12-10-02) con el titulo “33 Mineros: Una lección de Humanidad” en el club de Lilith http://clubdelilith.com/33-mineros-1303 

Las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros, son las que verdaderamente curan nuestras enfermedades.

– Hipócrates-

 33 mineros atrapados, que no dejan de asombrar a todo el mundo por su valor y coraje al aferrarse a la vida después de sobrevivir el derrumbe de la mina San José, en Copiapó, al norte de Chile el pasado 5 de agosto donde se encontraban trabajando.

 Su espíritu de lucha los hizo compartir, cada dos días, dos cucharadas de atún y medio vaso de leche. Pasaron sus primeros diecisiete días con tan solo esa alimentación sin contacto alguno con familiares o compañeros mineros ubicados en la superficie que les pudieran proporcionar una esperanza de vida.

 

“El Rostro de la  Esperanza”… así defino esta imagen.

Al fin un diminuto lente pudo atravesar los 700 metros de fibra óptica por una sonda. Una diminuta luz que, poco a poco, aumento su magnificencia hasta mostrar un rostro que nos hizo gritar de emoción “ ¡Están vivos!”. Fue un grito desgarrador, aquí, allá y por todas partes que cimbro al mundo. Aquellos ojos que han quedado depositados en la memoria imploraban con una justa mirada; “Sáquenos de aquí”. Fue un momento dramático donde las palabras, salieron sobrando y las lágrimas brotaron de más para sus familiares, pero esta vez, de júbilo.

No cabe duda que la luz de Dios es inmensa. Estaban sumidos en una oscuridad apenas perturbada por los focos de sus cascos. Qué lección nos dejan estos hombres, cuya odisea esta por terminar. Una larga espera  a 700 metros de profundidad donde creemos que la mano de Dios esta fuera de su dominio.

 A la escasez de alimentos se sumó una temperatura de 30 grados centígrados, una humedad del 88%, cartones para amortiguar el piso de piedra al dormir, angustia ante la incomunicación con el exterior y la incertidumbre sobre su futuro que hace frotar las manos de impotencia.

  Me pregunto: ¿Cómo reaccionaría usted si estuviera en esa cavidad en tan difíciles circunstancias? ¿Cómo reaccionaria yo que a veces me quejo de las cosas cotidianas?  

El 22 de agosto, comunicaron al mundo: “Estamos bien en el refugio los 33” es la frase escrita con tinta roja, en un arrugado papel, de un blanco ya casi amarillento, que hicieron llegar adosado a uno de los platinas de la perforadora que dio con su refugio.  

 Arbitrariamente el Presidente Chileno, Sebastian Piñera, se posesionó de  una carta personal escrita de puño y letra por el minero Mario Gómez, dirigida a su mujer, y la entregó cuatro horas después a su destinataria. La carta concluye  diciendo que no ha dejado de pensar un segundo en su familia”, lo dijo Piñera de viva voz, haciendo pública parte de esta carta privada. Reclamo que le hace la sociedad minera con justa razon.

Lo importante es que , así Piñera se apronte para recibir las flores de una historia que podría claramente haber terminado en tragedia y que si no fue así, no es por el Gobierno ni la empresa, sino por la tenacidad y la esperanza de los 33 trabajadores mineros, el amor a sus familias,  y sus compañeros que se mantienen trabajando día y noche para rescatarlos.  

Chile festejó y todos celebramos que se concretara el primer contacto con ellos. Cuatro días después, frente a una cámara que les fue enviada por una pequeña sonda, las primeras imágenes reproducidas con sonido en un video de los mineros que, hasta este momento, siguen atrapados en el fondo del yacimiento. Estas imágenes fueron mostradas el 26 de Agosto a sus familiares. En la grabación, uno de ellos, recorre el interior de la galería mostrando los lugares en los que duermen, juegan al dominó y se asean. En un vídeo donde se les aprecia delgados, semidesnudos, aparentemente sanos y de excelente humor.  

Uno de ellos muestra un botiquín y dice; “acá lo tenemos todo bien organizadito… alcohol, remedios, desodorantes, pasta de dientes. Por acá tenemos un dominó. Este es el lugar donde nosotros nos entretenemos, hacemos una reunión todos los días, planificamos. Acá oramos.” 

Desde que ocurrió el accidente acordaron enfrentar juntos el reto por vivir. Aprovecharon al máximo lo que cada uno sabía y puso al servicio de los demás.  Decidieron ayudarse sin egoísmos, establecieron rutinas para sobrellevar el inevitable deterioro de su salud física y mental. Se organizaron como un verdadero equipo. En lugar de lamentarse por los pocos recursos, fueron extremadamente creativos e inteligentes para usar bien los disponibles. Incluso confeccionaron un juego de dominó con pequeños trozos de papeles.  

“Estamos todos sanos y con hambre”, dijeron en su primera comunicación telefónica con la superficie. 

¡Solidaridad, normas de convivencia, disciplina, liderazgo, una ilusión compartida! Cada uno asumió la responsabilidad de cuidarse a sí mismo y al compañero. La tolerancia ante la tensión, el humor ante la angustia, y la esperanza ante la incertidumbre se consolidaron en la determinación de estos luchadores. Su objetivo es vivir y la estrategia estar unidos y trabajar para facilitar el rescate que, suman entre 65  y 70 días, que ha puesto a prueba su fortaleza y su cordura para superar hasta el límite.  

“Allá abajo” ellos han dado lo mejor de sí mismos y triunfaran. Sus actitudes son ejemplares. No emergerán de esa profundidad como compañeros, sino como hermanos. No se quejan, se animan; no se recriminan, se apoyan. Son el equipo ideal al tiempo que la perforadora continúa excavando su rescate.

 En cambio, “aquí arriba” y con tantos recursos, hay personas que se comportan atrapadas por prejuicios, individualismo, egoísmo, envidias, falta de perdón, depresiones, odio, indiferencia, vanidades, avaricias, guerras, etcétera. Bien podría medirse por la falta de amor al prójimo, para dejar de pensar menos en nosotros y más en los demás. Se encierran en su mente, escondiéndose de quienes necesitan o les necesitan, sumidas en la oscuridad a pleno sol. ¿Quiénes estarán más tiempo atrapados? ¿Los mineros o los prisioneros de su pensamiento?

Los 33 hombres están ocupados en vivir, y lo hacen de una manera positiva, unidos de cuerpo y espíritu, mientras que en la superficie hay organizaciones, grupos, personas que pudiendo trabajar en equipo como los mineros apenas logramos sobrevivir, debido al derrumbe de nuestras propias actitudes, a la ceguera que no nos permite ver dos dedos de frente. ¿No es paradójico?  

Mineros Chilenos…¿Únicos Atrapados?

La noticia debe hacernos reflexionar en muchos aspectos humanos y en la necesidad de corregir  toda la legislación respecto a las labores mineras en nuestro país  (recordemos Pasta de Conchos) y que nunca más pueda repetirse una situación tan grave como ésta por la irresponsabilidad de empresarios y la debilidad de la normativa de seguridad laboral.

Después de 70 días…

“Estamos bien, en la superficie, los 33”

Florencio Ávalos, Mario Sepúlveda, Juan Illanes, Carlos Mamani, Jimmy Sánchez, Osmán Araya, José Ojeda, Claudio Yañez, Mario Gómez, Alex Vega, Jorge Galleguillos Orellana, Edison Peña, Carlos Barrios, Víctor Zamora, Víctor Segovia, Daniel Herrera, Omar Reygada, Esteban Rojas, Pablo Rojas, Darío Segovia, Yonni Barrios, Samuel Ávalos, Carlos Bugueño, José Henríquez, Renán Ávalos, Claudio Acuña, Franklin Lobos, Richard Villarroel, Juan Aguilar, Raúl Bustos, Pedro Cortez, Ariel Ticona y Luis Urzúa han sido rescatados con éxito.

Una cápsula sostenida por un grueso cable fue el vehículo que transporto a los 33 mineros que se han convertido para la posteridad en héroes bicentenarios de su nación. Florencio Ávalos fue el primer rescatado de los 33 mineros atrapados. Ávalos emergió de la cápsula ‘Fénix 2’ a las 0.10 horas del miércoles (tiempo de Chile) al término de la operación San Lorenzo mientras una sirena alertó al campamento “Esperanza” de que el salvamento más milagroso de la historia de la minería había comenzado con éxito.

Fueron 33 viajes realizados en ascenso de aquellos rostros distintos entre si, pero con el mismo semblante esperanzador que nos habían presentado a 700 metros de profundidad. Conforme llegaban, uno a uno, todos ellos fueron recibidos con una inmensa sonrisa de felicidad, con lagrimas y palabras regocijantes llenas de agradecimiento a Dios, al equipo de rescatistas, a los familiares que los esperaban con los brazos abiertos, las  porras de sus compañeros de campamento; “¡Chi-chi-chi-le-le-le (…!)” en coro, entre una multitud que no dejaba de aplaudir, de agitar banderas y, por supuesto, por el propio mandatario nacional y su esposa. Todos ellos, los mismos protagonistas que les daban la bienvenida en la superficie y correspondiendo el mismo gesto de felicidad a todos y cada uno de estos “héroes de Atacama”.

Sin duda, 33 conmovedoras imágenes llenas de emoción, de agradecimientos, de felicidad ante la reacción por el reencuentro con sus familiares, mismos que nos tuvieron a 1.000 millones de espectadores alrededor del el mundo con los ojos húmedos y el corazón fruncido por la emotividad de verlos en el televisor sanos y salvo (bueno, sanos aparentemente).

¡¡¡Misión cumplida!!!…

Esas fueron las palabras que pronuncio al mundo el presidente chileno Sebastián Piñera tras el rescate del último de  los 33 mineros chilenos que, momentos antes,  estuvieron atrapados en la mina de San José en Copiapó. Fueron, para unos 69, para otros 70 días de larga espera desde aquel fatídico 5 de Agosto, hasta el día miércoles  13 de Octubre, fecha historica en que concluyó la operación San Lorenzo con gran éxito y beneplácito para todo el mundo que fuimos testigos del evento gracias a la maravillosa tecnología que nos dio la oportunidad de vivir emociones, minuto a minuto, de un rescate realizado con  transparencia emitida en cadena nacional chilena durante las ultimas 24 horas.

El último de los 33 mineros atrapados en la mina, afirmó a su salida que “espero esto nunca vuelva a ocurrir”. Urzúa, de 54 años de edad y líder de los mineros, agradeció a Piñera y “a todos” por el rescate y aseguró sentirse “orgulloso de ser chileno”. En respuesta, el mandatario chileno le dijo: “Recibo su turno y lo felicito porque cumplió con su deber, saliendo al ultimo como la hace un buen capitán”.

Ahora todos ellos se enfrentan a una nueva vida en la superficie. Tendrán que continuar la experiencia, tal y como califican los expertos a lo que les espera tras el rescate, y bregar con la fama, los miedos y fobias, además de algún episodio depresivo y más de un cuadro de estrés postraumático producido después de haber pasado por una situación extrema y de impotencia donde muchos coincidimos que “volvieron a nacer” y, me parece que nosotros con ellos tras albergar la esperanza de que “Juntos se puede hacer lo imposible”…¡ojala!

Sus familias también necesitarán asesoramiento psicológico a partir de ahora, aunque no porque se desarrollen patologías sino para saber adaptarse a su nueva vida que les espera después de vivir una intensa sensación de duelo al saberlos sepultados en vida, y ellos sin poder hacer nada, excepto no perder la esperanza de verlos emerger de la tierra.

Sin duda, una gran lección para todos los seres humanos; algo que pudo terminar en una tragedia se convirtió en una muestra de buena voluntad y unidad, de bendición para un país muy golpeado por la madre naturaleza.  Indudablemente la organización de rescate encabezada por, Lawrence Golborne así como la participación invaluable del todo el equipo de rescatistas, que lo apoyo durante 70 días de  labor titánica, culmino al emerger Manuel González, el primero en descender y ultimo en ascender por el tiro, de los 6 socorristas que se fueron parte de una cadena  humana de ayuda en todo el proceso de la operación San Lorenzo en su etapa final de rescate, las ultimas 24 horas en el yacimiento de San José.

Definitivamente, hay que reconocer que la tecnología y los sistemas de comunicación del siglo 21 ha servido ¡y mucho! durante el desempeño exitoso, sin embargo, hay que reconocer también, que los dueños y empresarios de las compañías mineras, explotan y obligan a trabajar a los mineros en condiciones infrahumanas de seguridad así como técnicas empleadas del siglo 19.

Esto es lo que tiene que terminar. Ojala y como dijo el presidente chileno: “Esta mina no se va a volver a abrir hasta que cumpla las condiciones de seguridad necesarias. Se van a cerrar todas las minas que haga falta a lo largo del país”.

Para concluir…

No puedo evitar una mezcla de sentimientos encontrados. Por una parte, la alegría de un rescate increíble y exitoso de 33 mineros chilenos. En el extremo opuesto, la tristeza que provoca una herida que no ha cicatrizado por la tragedia de  63 mineros mexicanos que debieron ser rescatados “vivos o muertos” en la mina Pasta de Conchos, ubicada en la región carbonífera del estado de Coahuila. Y por ultimo, el recuerdo de mi Papa que fue minero hace solidaria.

Pero esa historia me la reservo, en tanto no consiga corroborar más información. Me interesa mucho porque México no se olvida y lo que ha sucedido en Chile nos alimenta la esperanza de rescatar los cuerpos de 63 mineros que aun permanecen en el interior de la mina de carbón y que sus familias reclaman desde entonces porque el gobierno es incapaz de sentir, mucho menos de entender que el proceso de duelo que viven los deudos, no va a desprenderse tan fácilmente del recuerdo de sus familiares acaecidos, y por ende, no va a ser aceptado ni sanado en tanto no los vean físicamente para darles cristiana sepultura. Eso es un derecho que a menudo, el gobierno autoritario e inhumano, confunde como si se tratara de una súplica.


Armonía para tu Entorno, Felicidad para tu Vida, Paz para tu Corazón.
Las cosas son percibidas, los conceptos son pensados, los valores son sentidos.
La palabra siempre debe enseñar, conmover o distraer.
Lo que oigo, lo olvido; Lo que veo, lo recuerdo; Lo que hago, lo entiendo.
Siente el pensamiento, piensa el sentimiento.
Que temprano se nos hizo tarde.

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