Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza: REALIDAD O UTOPIA

 

“Los pobres no nos piden renunciar a lo que hemos construido sino buscar con ellos la manera de cambiar el mundo para que formen parte de él al igual que todos.”

Joseph Wresinski.

  

 

El 17 de octubre de 1987, en respuesta a la llamada de Joseph Wresinski, 100.000 defensores de los derechos humanos se reunieron en el atrio del Trocadero en París para rendir homenaje a las víctimas del hambre, de la violencia y de la ignorancia y manifestar la necesidad de acabar con la miseria y para hacer una llamada a la humanidad, para que unidos hagamos respetar los derechos humanos.

Asi mismo, se develo una placa conmemorativa en honor a las víctimas de la pobreza extrema, proclamando este mensaje, fue inaugurada en esta ocasión en la plaza de los Derechos Humanos y las Libertades, allí donde en 1948 se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Cita una nota que las 100.000 personas presentes eran de diferentes orígenes, medios sociales y creencias. Algunas eran importantes autoridades públicas locales, nacionales e internacionales; otras eran familias y personas que vivían en la pobreza extrema y que luchaban cada día para salir adelante.

Posterior a esta fecha, el 17 de octubre de cada año, los más pobres y todos aquellos que rechazan la miseria y la exclusión, se reúnen en el mundo entero a fin de testificar su solidaridad y su compromiso para que la dignidad y la libertad de todos los hombres sean respetadas; de esta manera nació la “Jornada Mundial del Rechazo a la Miseria”.

El 17 de octubre de 1992, el entonces Secretario General de la ONU , Javier Pérez de Cuellar, a nombre de personalidades internacionales reunidas en el Comité para la Jornada mundial del Rechazo a la Miseria, solicitó a esta organización el reconocimiento del 17 de octubre.

La Declaración de Copenhague describe la pobreza absoluta como “una condición que se caracteriza por la privación severa de las necesidades básicas del ser humano, incluyendo alimentos, agua potable segura, servicios sanitarios, sanidad, refugio, educación e información.”

El Banco Mundial identifica la “pobreza extrema” como gente que vive con menos de $1 por día, y “pobreza” como aquellos que viven con menos de $2 por día. Tomando esto como estándar, el 21% de la población mundial vive en “pobreza extrema”, y más de la mitad del mundo se considerada pobre desde el 2001.  

 La Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS) nos dice:

“Se han identificado tres niveles de pobreza: pobreza extrema, pobreza moderada y pobreza relativa. La pobreza extrema se da cuando familias no pueden cubrir sus necesidades básicas para sobrevivir. Podrían pasar hambre frecuentemente, carecer de agua potable segura, no poder pagar por la educación de sus hijos, carecer de refugio y no tener la ropa adecuada. Este nivel de pobreza es mucho más común en los países en vías de desarrollo. La pobreza moderada se da cuando las familias apenas llegan a cubrir sus necesidades básicas, mientras que la pobreza relativa se refiere a circunstancias en países desarrollados donde el ingreso de una familia se encuentra por debajo de una cierta proporción del ingreso nacional”.

La pobreza se ve como una causa subyacente de toda una serie de problemas con los cuales los profesionales deben lidiar a diario – problemas de salud, estrés familiar, violencia intra-familiar, abandono, desintegración de la familia, estructura comunitaria debilitada, y la peor de todas, la apatía política y social.

Por otra parte, en la Conferencia Mundial de 2010 en Hong Kong hablaron de;

“construiremos sobre la base de la agenda social del mundo para la próxima década – y uno de los temas probablemente repetirá que los trabajadores sociales pueden contribuir a la creación de un mundo sin pobreza. El objetivo es ambicioso. Estamos hablando de la erradicación de la pobreza”.

Sobre este tema, encontré demasiados sitios virtuales que defienden y  la describen. Imposible compilar aquí. En resumen, ésta condición tiene que ver con la injusticia e inigualdad en la distribución de bienes. Sin embargo, la pobreza es más que eso. Coincido; Es una cuestión de derechos humanos.  La pobreza ha alcanzado niveles alarmantes. Las iniciativas para celebrar esta Jornada continúan multiplicándose. Sin embargo, la pobreza, el desempleo, la miseria son elementos inherentes que también se han multiplicado. Millones de personas en todo el mundo viven en el umbral de pobreza.

Los Estados miembros de la ONU deberán de concientizarse de la grave situación que trae consejo el crecimiento en los índices de la pobreza, que traen efectos colaterales como migración desmedida en busca de mejores oportunidades, delincuencia, corrupción, entre otros. Los países del mundo deberían no solo signar los acuerdos como una “Declaración” más, sino realmente comprometerse a desmaquillarla y encontrar mecanismos reales; vigilar que cada país lo lleve al cabo, que se cumpla lo pactado, y si no, que establezcan sanciones a fin de entender que es prioritario atacar la pobreza en base a la igualdad de los puebles y de las personas, en una base de justicia y humanidad.

Conocer cifras, estudios, análisis y otros mecanismos de medición de la pobreza , me hace consciente de la realidad, pero también reaccionar sobre lo injusta que es la distribución de la riqueza que producimos los mexicanos.  Hasta los niños están obligados a limitar sus necesidades básicas porque las carteras de sus padres están vacías mientras que los bolsillos de los políticos engordan.

“Una familia mexicana pueda vivir con seis mil pesos mensuales de los que se tiene que solventar la alimentación, aseo, el vestido, la luz y, entre muchos otros gastos, el abono de la casa, la mensualidad del coche y hasta la colegiatura de los hijos en un colegio particular”.

Declaraciones (que luego negó) Ernesto Cordero, ex-Secretario de Hacienda.

En México, los últimos 30 años ha empeorado la distribución del ingreso y que se han ahondado peligrosamente las diferencias entre los que ganan poco, que son la inmensa mayoría, y los que, como él, perciben altos ingresos, tan altos, que con frecuencia un funcionario público mexicano recibe más dinero que sus similares de países ricos.

Parece broma que dentro de esas cifras que incluyen en sus discursos “humanitarios”  la población  que no tiene ni siquiera lo indispensable para vivir lo “humanamente” posible. 

Más de la mitad de los mexicanos viven en la pobreza y uno de cada cinco con hambre, no son cosa de broma.

Incluso, las cifras maquilladas que suelen dar a conocer algunas instituciones y medios, muestran que la miseria mexicana alcanza niveles que son de alto riesgo para la estabilidad social, cuando en el fondo, muy en el fondo, quieren decir; ‘”Te vendo este candidato” como si fuera la poción capaz de curar este mal. Pero ese, es otro tema.

En definitiva, la crisis de los capitalistas nos ha dejado cada vez más al margen de sus logísticas en la maquina del tiempo; crece el porcentajes de los pobres, de los emigrantes, de los delincuentes… de los miserables a nivel mundial. 

Creo que, el día que entendamos esta triste realidad como sociedad, ese día la erradicación de la pobreza, no solo en México, sino en el planeta estará garantizada… 

 A propósito del Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza, tengo que reconocer que no me enorgullece que el hombre mas rico del mundo es, precisamente un mexicano: Carlos Slim… “¡Perdónalo, Señor!… al fin que no se llevará nada”.

 

 

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