Hiroshima, Nagasaki y los Masones

Si las versiones conspirativas son casi siempre comprometidas, las versiones oficiales de algunos hechos lo son igualmente, y sólo un espíritu crítico y racionalista es capaz de separar las unas de las otras, o de intentarlo al menos ya que en ocasiones la ‘manía’ conspirativa no tiene límites y surgen teorías realmente sorprendentes, pero ésta de la que nos vamos a ocupar hoy es una de las más llamativas por su atrevimiento. Veamos…

Según algunas Fuentes, el entonces presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman, alcanzó el grado 32° de la masonería cuando ordenó el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki, escogiendo estas dos ciudades por hallarse cercanas al paralelo 33. El número 33 forma parte de la numerología ritual masónica y es una señal para sus adeptos. Curiosamente, Truman fue electo para ser el trigésimo tercer Presidente de los Estados Unidos por el Partido Demócrata.

El propio Truman escribió después: “Sabía lo que estaba haciendo cuando detuve la guerra… no me arrepiento y, bajo las mismas circunstancias, lo volvería a hacer.” La propia Eleonor Roosevelt justificó el hecho como la única solución posible.

En la mañana del 6 de agosto de 1945, a las 8:15, el bombardero B-29 ‘Enola Gay’ dejó caer una bomba atómica llamada Little Boy, sobre Hiroshima. Dos días más tarde, después de no haber oído respuesta del gobierno de Japón los militares estadounidenses prosiguieron con sus planes de dejar caer una segunda bomba atómica. El 9 de agosto, Nagasaki también fue devastada con otra bomba, Fat Man, que fue arrojada por el bombardero B-29 ‘Bockscar’. [Las bombas mataron a unas 140.000 personas en Hiroshima y otras 80.000 en Nagasaki.

 Este hecho se ampara además en que estas dos ciudades eran, estadísticamente, las que más cristianos albergaban en todo Japón, siendo el cristianismo el principal enemigo la masonería.

“El Vaticano ha condenado la Masonería en no pocas ocasiones y son más de 200 los documentos vaticanos sobre el tema. La primera condena fue con Clemente XII (1738, Constitución Apostólica “In Eminenti”). Después, Benedicto XIV, Pío VII… y, sobre todo, León XIII con su encíclica Humanus Genus. León XIII condenó toda secta que profese principios masónicos”.

Más cercano a nosotros, Juan Pablo II afirmó que “la pertenencia a la Masonería es un pecado grave”.

 El día elegido para los bombardeos es la fiesta católica de la Transfiguración de Jesús, el día en el que los feligreses conmemoran la transfiguración de Jesús con estas palabras textuales de los evangelios: “y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz”. El acto de lanzar la bomba atómica sobre los cristianos esa misma fecha, supone un símbolo satánico, por oposición entre la transfiguración de Jesús y el rostro luminoso de Lucifer.

 En conclusión:

Desde mi testarudo punto de vista, el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki no se justifica por razones militares, ya que se trataba de dos ciudades sin fábricas de armamentos ni bases con presencia militar significativa. Como objetivos estratégicos -creo yo- tampoco valían gran cosa.

Por lo tanto, hay que concluir que las dos bombas atómicas que se arrojaron sobre ellas fueron sendos actos de terrorismo a gran escala, en el sentido estricto de la definición de terrorismo. Por lo demás, nadie duda que éste tipo de bombardeos estén atribuidos en los actos tipificados como crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad. Prueba de ello es que por bombardeos mucho menores sobre población civil se han dictado condenas capitales. (Véase Hermann Göring en el proceso de Nuremberg)

 Algunas fuentes dudan de que Truman fuera masón ya que, oficialmente, perteneció a la Convención Bautista del sur. Sobre ese dato, tirando de diccionario y concretamente de la Wikipedia, sin ninguna dificultad encontré que, el 9 de febrero de 1909, Harry S. Truman fue incluido en la Masonería mediante el Rito Escocés Antiguo y Aceptado en la Logia de Belton, Misuri. Además que, []en 1911, ayudó a establecer la Logia de Grandview, y fungió como su Primer Maestro Venerable. Se dice también que, en 1940, fue elegido como el 97º Gran Maestre de los Masones de Misuri, sin embargo, no hay un documento público que lo avale excepto la mención en el escrito.

 No obstante lo antes dicho, acusar del acto a las supuestas inclinaciones masónicas de un presidente norteamericano supera con mucho los límites para entrar de lleno en el campo de la veracidad. El objetivo no es si Harry S. Truman fuese o no masón, ni de que considerase relación alguna entre los hechos y las doctrinas masónicas. Se trata de un crimen que ha quedado impune por el hecho de que lo cometió una potencia vencedora. Sólo eso.

Por lo demás, juzgue usted según su leal entender y llegue a sus propias conclusiones.😉

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