Feminismo Charro al Estilo ‘Gringo’

Ser mujer en el mundo de hoy, no es una tarea fácil. Constituye un gran desafío en la larga lucha por el pleno reconocimiento y vigencia de nuestros derechos, en el que hemos tenido que sobrevivir con valentía, inteligencia y paciencia una infinidad de obstáculos, muchos de los cuales, subsisten todavía.

Ningún pueblo del mundo que se  precie de ser democrático, será verdaderamente libre ni justo en tanto persistan normas lesivas a la dignidad y a los derechos humanos de las mujeres, así se trate de…

“The Land of the Free and the Home of the Braves”

 Tan solo en Norte América, hace menos de cien años que la sexualidad femenina era algo tan categóricamente malo, que una mujer era recluida en un hospital para enfermos mentales si osaba cualquier tipo de expresión sexual; esto incluía la masturbación, la expresión del deseo sexual, el lesbianismo y todo lo que encerraba estas acciones y definiciones, incluso, a contraer nupcias en contra de su voluntad y negarse a la maternidad.

A dichas “enfermedades” se les ha dado diferentes nombres y diagnósticos a través de los siglos y  significaban cualquier cosa “impropia” para una mujer.  Por mucho tiempo esto ha incluido universalmente la expresión de furor uterino, excitación, deseo sexual, o histeria. Esta última fue el término dado por Platón que significaba “el útero errante”. La histeria no se suprimió del manual sobre Diagnostico y Estadística de los Trastornos Mentales hasta 1994 (los anteriores si). De hecho aún se acostumbra para describir una conducta “inapropiada demasiado emocional” de la mujer.

Existe una horrible historia oculta que incluye números sin mencionar de mujeres que fueron tratadas por males pasajeros como ninfomanía (andromanía o furor uterino) e histeria.  Estas mujeres fueron expuestas a tratamientos” inimaginables, en donde lo mínimo que les hacían era lamanipulación genital” (estimulación manual del clítoris hecha por un doctor), en algunos casos se recomendaba  un “reposo forzoso”  y en otros la hospitalización con el fin de practicarles los más espeluznantes y ultrajantes tratamientos como la histerectomía (extirpación quirúrgica del útero), ovariotomía (extracción de los ovarios también conocida como castración femenina), clitoridectomía (extirpación quirúrgica del tejido visible del clítoris), cauterización del clítoris, cauterización del cuello uterino, y succión de sangre  con sanguijuelas, las cuales se ponían dentro de la vagina y directamente dentro al cuello de la matriz.

Asombrosamente, aún en la década de los 50’s, algunos médicos estadounidenses elegían “tratar” la masturbación con la clitoridectomía y/o la cauterización del clítoris. Ambas fueron enlistadas como tratamientos viables incorporados en el libro ampliamente utilizado por la ciencia médica “Enfermedades de la Infancia y niñez” de L. Hemett Holt, que fue publicado en ediciones 1897 a 1940. Muy seguramente la ciencia norteamericana, debe estar muy “avergonzada” por estas prácticas que ahora vemos con absoluto barbarismo de tal modo que ha reescrito su historia para crear una versión mas amable de los hechos. Solo con hurgar en archivos antiguos, adquirir y leer viejos textos médicos y repasar algunos diarios personales de pacientes se han podido encontrar informes de estas cirugías, muchos de ellos colgados en internet. Obviamente, es difícil obtener el número de mujeres que sufrieron con el cuchillo como tratamiento a esas enfermedades imaginarias.

A lo largo del siglo XIX, las cosas se fueron acomodando de tal manera que la cultura occidental terminó por definirnos como seres completamente distintos a los hombres, que no sentíamos placer sexual y que, por naturaleza, somos frígidas y que gracias al aparato reproductor nuestra existencia no ha sido del todo inútil. De ahí parte el famoso “instinto maternal” cuchareado de tal manera que el paternal sea mas fácil para el hombre. ¡Y no es broma! Todo esto fue con el intento de oprimirnos en un papel de sumisión y abnegación para anular nuestra expresión sexual y para hacernos creer que estamos locas y pensar que las partes más placenteras, creativas y procreativas de nuestro cuerpo son nuestras peores enemigas.

El producto de esta cultura fue una mujer construida básicamente por las teorías de misóginos. Una de ellas, la del famoso psicoanalista gay Sigmund Freud que sentó cátedra exponiendo que las mujeres teníamos, en lo mas profundo de nuestra inconsciencia, una tremenda envidia por el pene. Hasta 1819, los ovarios fueron denominados “testículi”, fecha en que el reconocido galeno introdujo su brillante idea de que la vagina no era mas que un pene vuelto hacia dentro, y afirmó enfáticamente que la única diferencia entre ambos sexos consistía en que los genitales femeninos estaban dentro del cuerpo y los masculinos fuera. Mucha gente, por años, se tragó el cuento y hay afirmaciones en la historia que dejaron marcas indelebles por este “defectito de fabrica” del sexo débil (nota de la antropóloga costarricense Anna Arroba sobre la obra; Tres ensayos para una teoría sexual de Freud, S.).

Al fin, bien avanzado el siglo XX, las investigaciones científicas dieron por comprobado que la mujer no era un ser eróticamente mutilado, ni carecía de deseos tóxicos y necesidades sexuales. Biológicamente, estaba capacitada para vivir en plenitud su sexualidad en forma equivalente al hombre al  “descubrir” que la anatomía femenina posee una estructura mas compleja que no tienen los varones: el clítoris y el famoso punto G. Finalmente el término peyorativo de ‘furor uterino’ fue abandonado totalmente por la sexología moderna.

De acuerdo, ¿Y qué con eso? Si el verdadero punto es que no hay respeto a nuestro derecho a la libertad. En muchos países, las mujeres no tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. Hasta la fecha, las féminas que sexualmente están seguras de si mismas, con frecuencia son objeto de burla, de acoso sexual, en ocasiones las ridiculizan y a veces se encuentran en riesgo de sufrir alguna agresión física o morir por expresarse sexualmente.  Una expresión que –como ya sabemos- esta reservada para el varón.

Por más teorías, juicios, leyes, estudios, valoraciones, etc., etc., etc., seguimos siendo enunciadas por varones y, gracias también, a los estereotipos de las diosas en el limbo mediático, las cirugías estéticas, la moda y las dietas del principal exportador; ‘el tío Sam’. Apenas recién superada la imagen de los cuentos infantiles de Disney (¿?), las mujeres hemos decidido rescatarnos, despertarnos y combatir ese mensaje subliminal, pero también, combatir esa violencia estructural en la que los medios contribuyen a perpetuar  y reproducir una visión desfigurada y vejatoria de nuestro género. Los medios de comunicación están profundamente implicados en la producción y reproducción de formas de pensar, de actitudes y conductas sociales, por lo tanto debieran estar comprometidos en la representación de las mujeres mas no como un objeto.

Otra situación que vemos hoy en día es que las “enfermedades” de las mujeres como el síndrome pre-menstrual, la menstruación, la menopausia, el embarazo y el parto aún son “patológicas” y generalmente son tratadas por hombres, que confían en la investigación hechas en su mayoría por investigadores masculinos, ¡a veces realizados en los propios hombres!. Sí, suena absurdo, pero muchos estudios que tratan de enfermedades que nos afectan se han realizado en hombres ya que el sistema femenino es más complejo y se tiene que tomar en cuenta las fluctuaciones hormonales y el sistema masculino presenta menos “inconveniencias” de este tipo. Pero ¿el componente hormonal afecta el curso de algunas de estas enfermedades? Sí, dicen los expertos ¿Por qué? Porque las enfermedades del corazón en las mujeres no han sido ni siquiera lo suficientemente analizadas (¿?) y muchas compañías farmacéuticas han preferido realizar sus pruebas en hombres por las mismas razones antes mencionadas.

Otro apunte importante: Según los últimos datos disponibles por el Buró Federal de Inteligencia de los Estados Unidos (FBI) cada 6,2 minutos se produce una “violación”. Sin embargo, varios colectivos han estado presionando durante años por un cambio en la definición que, desde 1927 se entiende por violación al  “sometimiento de una mujer a la fuerza y contra su voluntad”. Esta descripción que utiliza términos bíblicos incluía solamente la penetración vaginal pero excluía la penetración anal y oral y la violación a los hombres que, hasta hace unos días, solo eran tipificadas como abuso sexual, mismos que de no haber sido por el patrocinio de sacerdotes y pastores pedófilos, la situación en la mujer no hubiese cambiado en ese sentido.

Recientemente legisladores de Virginia y Oklahoma han acaparado los titulares al consagrar como persona jurídica al feto desde el momento de la concepción, esto con el fin de destinar leyes que prohíban todas las clases de aborto aunque tengan que violar los derechos de la mujer. Este año, la “WAR AGAINST WOMAN” (guerra contra la mujer) rebasó el punto en que los candidatos presidenciales republicanos han propuesto restringir el uso de anticonceptivos, cuyo método es utilizado por el 99% de las mujeres fértiles para el control de la natalidad.  ¿Que significa esto? Significa que es posible revertir los ataques sobre los derechos de la mujer a controlar su propio cuerpo en cualquier momento. Significa también un grave retroceso y que volverán los abortos de “callejón”; Demasiado confuso; por un lado les limitan el uso de anticonceptivos y por el otra se penaliza el derecho a decidir sobre su cuerpo.

En un ejemplo reciente, el mayor apoyo financiero en la campaña de Rick Santorum, el millonario Foster Friss, dirigió un breve discurso a las mujeres que estaban preocupadas por las medidas de encarecimiento de los productos para el control natal: “Tu sabes, en mi tiempo se usaba la aspirina bayer como método anticonceptivo. Las chicas se los ponían en medio de las rodillas, cuidando de no abrir las piernas para que no se les rodara y… no era tan costoso”. ¡Vaya sentido del humor! Friss debió ser expulsado de la vida pública por tal declaración sarcástica pero como su fortuna alimenta la campaña de Santorum, los medios de comunicación le conceden un espacio en lugar de tirarlo al bote de basura por su comentario machista. He ahí el feminismo charro al estilo gringo. Si tuviera que responderle a cualquiera de estos talibanes, lo haría sin premura con una propuesta parecida a la que acaban de aprobar en algunos estados donde toda mujer que decida abortar, antes, deberá someterse a un ultrasonido vaginal por ley que bien podría equivaler a: “Antes de usar viagra, primero sométase a un exámen por el recto para detectar cáncer de próstata”.

Una gran cantidad de países recogen en sus constituciones el principio de igualdad de derechos entre mujeres y hombres, por lo que se dice que no existen normas discriminatorias; sin embargo, cuando se hace un análisis integral de los sistemas jurídicos, queda claramente evidenciado que existe igualdad en teoría y desigualdad en la práctica, por lo que la igualdad sigue siendo una quimera para la gran mayoría de mujeres del  mundo. No es de sorprender que en los Estados Unidos del siglo XXI puedan algunos misóginos con dinero y  doble moral fijar los términos y decidir por la fuerza para imponer su criterio sobre las mujeres estadounidenses. He ahí el feminismo charro al estilo gringo.

Publicado en: http://clubdelilith.com/feminismo-charro-al-estilo-gringo-3059

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s