Prohibición de Armas; Caras vemos, trastornos mentales no sabemos.

“La muerte no tiene que ver con las armas.
Tiene que ver con los hombres que las usan”
-Viktor Bout-

Y sí, a la hora de herir o matar, lo que menos importa es el tipo arma; da igual que sea una punzocortante, una de fuego o hasta la propia mano. Esto, sin lugar a dudas, tiene que ver con “quien o quienes” deciden acabar con la vida de una o varias personas.

 Es cierto, no es justo señalar a las armas como las únicas responsables de estos sucesos que se producen con tanta frecuencia. Ahí tenemos el caso en China donde un hombre utilizo un cuchillo para herir a 22 alumnos en una escuela: “Man goes on stabbing spree at school, 22 kids hurt”.  En el caso de las armas hace falta “alguien” que apriete el gatillo como ha sucedido infinidad de veces en Estados Unidos pero, como dicen los expertos, “lo que es difícil es establecer una causa única para un caso particular”.

Caras vemos… trastornos mentales no sabemos.

Bang, Bang GOES THE GUN

Bang, Bang GOES THE GUN

Según los múltiples estudios realizados en este campo por los expertos, son varios los factores que aumentan la probabilidad de que alguien cometa un acto así. Lo que hay que ver es en qué medida los factores sociales confluyen en una situación determinada. También a elementos del dominio de la psicopatología, situaciones que pueden hacer que una persona normal se sienta frustrada o que adopte algún tipo de conducta agresiva.

 En este punto se añade al debate sobre el acceso a las armas de grueso calibre, el análisis sobre el sistema de salud mental estadounidense que para muchos recibe poca atención e insuficientes recursos por parte del estado. Se dice que las personas con condenas criminales o historial de problemas psiquiátricos no tienen autorización para la compra y uso de armas en este país. En efecto, para los que han sido detectados, pero ¿y los que no?

He ahí el dilema

¿CUÁNTAS PERSONAS MUEREN AL AÑO EN EE.UU. POR EL USO DE ARMAS?

Resido en un país donde existen 280 millones de armas en manos de gente como usted y como yo, hombres y mujeres de todas raleas. Hay casi un arma por cada habitante si tomamos en cuenta que, según la ONU, la población de los Estados Unidos al 2012 es de aproximadamente 315 millones de ciudadanos. Dicen, y es cierto, que hay más tiendas que venden armas que supermercados y que tan solo en la zona del pequeño poblado de Newtown, Connecticut, donde ocurrió la masacre de Sandy Hook Elementary School, hay alrededor de 50 negocios de ventas de armas de grueso calibre sin control alguno.

 En Estados Unidos existe una ley federal que regula la adquisición, transportación y restricciones a la tenencia de armas de fuego, llamada Acta Nacional de Armas, cada uno de los 50 estados que lo conforman tiene su propia legislación respecto a la venta, compra, portación y uso de estas, por lo que los requisitos varían. De entrada; una licencia de conducir, tener 21 años y llenar un simple formulario que no sirve de mucho -o más bien de nada- para comprobar el estado patológico de quien desee una licencia.

 A finales de octubre, la prestigiosa Universidad Johns Hopkins publicó un exhaustivo trabajo (PDF) que expone varias conclusiones claras fruto del análisis de distintas bases de datos y de la recopilación de los estudios científicos sobre la materia. Para empezar, el informe asegura que es imprescindible restringir al máximo el acceso a armas de fuego con cargadores de gran capacidad. Parece obvio pero no todas las armas son iguales: cuanta más munición tiene disponible el asaltante, mucho mayor es el daño que causa en cuanto al número de víctimas provocadas, sin contar los agujeros que hace.

 Otra de las conclusiones del trabajo de la Johns Hopkins es que habría que ampliar y asegurar el veto para los grupos de riesgo; Ni convictos, ni menores de 21 años, ni personas con graves enfermedades mentales o con problemas de adicción a determinadas sustancias ‘deberían’ poder comprar armas, pero las compran. A pesar de lo que muchos habitantes de EEUU creen, la mayoría de los convictos mantienen su derecho a comprar armas, gracias a determinadas lagunas legales y al inmenso mar de heterogeneidad de las leyes estatales. Bueno, eso es para novatos. Lo que yo verdaderamente creo es que los delincuentes potenciales nunca obtienen licencias o registran sus armas.

 Por cierto, un nuevo estudio acaba de concluir que de los reclusos condenados por el uso de armas de fuego -y que ya contaban con antecedentes- solo el 27% tenían prohibido comprar armas antes de cometer su último delito. El 96% de los que tenían prohibido comprar armas acudieron a un establecimiento de los muchos que no realizan comprobaciones de los antecedentes de los clientes. Lo que falto señalar en este estudio es que el 96% son fieles a la ley de Herodes y no tienen que ser clientes VIP’s para conseguir un arma. Solo el 4% se chupa el dedo.

 Con respecto a la edad de riesgo, todos los datos muestran que los jóvenes de entre 18 y 20 años cometen la mayoría de los delitos con armas de fuego de EEUU, como sucede en el caso de Adam Lanza. Sin embargo, solo cinco estados tienen vetado el acceso a las armas para los menores de 21 años. Con respecto a determinadas adicciones, sólo 16 estados prohíben a los alcohólicos comprar armas. Además, la normativa nacional que impide tener armas a los adictos a drogas ilegales es muy débil: solo los condenados por posesión de sustancias ilícitas durante el año previo pierden su derecho a comprar pistolas o un rifle.

 Este tipo de restricciones, según dicen, funcionan, como acaba de demostrar otro estudio publicado en Preventive Medicine. Tras analizar las políticas de los distintos estados en cuanto a los requisitos exigidos para adquirir un arma y su correlación con las víctimas de balazos, obtuvieron varias conclusiones determinantes. Primero, que cuantos más antecedentes penales frenan la compra de armas, más se reducen los homicidios. Segundo, que las muertes por homicidio bajan cuando los estados aplican restricciones a sujetos con órdenes de alejamiento (domestic violence restrain order). Tercero, que los suicidios con armas de fuego caen en los estados que incluyen obstáculos por enfermedad mental. Además, la reducción de estas muertes no se compensa posteriormente con aumentos de muertes violentas por otros medios.

 “Muchas personas no se dan cuenta de que, en la mayoría de los estados, las personas condenadas por delitos violentos, o con órdenes de alejamiento por violencia doméstica, o con un historial grave de enfermedad mental o abuso de sustancias, pueden poseer armas de fuego de forma legal” -Dijo Daniel Webster, autor principal del informe, tras su presentación- ”Hay grandes obstáculos políticos que frenan la promulgación de nuevas leyes de control de armas, pero los políticos tienen que darse cuenta de tres cosas: existe un amplio apoyo a las políticas restrictivas para individuos de alto riesgo, que las reformas son constitucionales, y que estas políticas salvarían vidas de estadounidenses inocentes”, defendió este investigador, director del Centro Johns Hopkins para la Investigación de Políticas de Armas.

 Además, su trabajo contradice un mito muy extendido entre los medios de EEUU: no es verdad que portar armas aumente la seguridad. Antes al contrario, el análisis estadístico concluye que la introducción de leyes que extienden el derecho a llevar armas de fuego aumentó el número de crímenes violentos. Dependiendo del lugar, los cálculos señalan que estas leyes permisivas incrementan entre un 1% y un 9% los crímenes violentos en la región. El estudio pone el acento en desmentir que la población esté a favor de eliminar los controles legales para el acceso a las armas de fuego. Es más, el 82% de los estadounidenses dueños de un arma creen que deberían establecerse exámenes estrictos sobre los antecedentes del comprador de cualquier tipo de armamento de fuego. El 66% está a favor de crear un registro nacional de dueños de pistolas, revólveres, fusiles y demás. Y el 58% cree razonable prohibir los cargadores de alta capacidad (aquí la fuente).

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¿Sabe cuántas ferias de venta de armas se realizan en la Unión Americana? 2500 cada año.

 Por otro lado, según la página web Brady Campaign que busca prevenir la violencia en este tipo, en los Estados Unidos mueren en promedio 87 personas diarias debido al uso de un arma, lo que hace un número anual de más de 30 mil. En datos generales se sabe que un año en promedio 100,000 estadounidense mueren o han sido heridos por un arma de fuego. ¿Cuántas más son demasiado?

“Establecer un control de arma solo afectará a los ciudadanos responsables y no a los criminales”.

Eso dicen los férreos defensores del uso de armas en los Estados Unidos NRA (por sus siglas en ingles) sostienen además que la gran cantidad de muertes no se debe a la venta tan poco regulada de armas a los pobladores sino que está relacionada con la cantidad de habitantes, es decir, mientras más personas, es lógico que haya más muertes, según ellos. Pudiera ser pero las estadísticas hablan de lo contrario (GunPolicy.org) haciendo comparativos con otros países según su población y extensión territorial.

Les advertí de que este día estaba por llegar y así ha sido”, escribió una nota a sus más de cuatro millones de seguidores Wayne LaPierre, vicepresidente del potente grupo. “No se trata de proteger a vuestros hijos. No tiene que ver con frenar el crimen. Se trata de prohibir nuestras armas. ¡PUNTO!”, escribió en la misiva LaPierre. Asimismo, el poderoso intercesor de la industria de armas cita a los medios de comunicación, las drogas y los factores socioeconómicos como causa más probable. Y puede que tenga razón si tomamos en cuenta el rol que la violencia juega hoy en día en la cultura y salud mental norteamericana.

 La Asociación Nacional del Rifle no solo esta reclutando, movilizado y concentrado masas a favor, sino que también ha creado un videojuego, ha exhortado al personal docente para que lleven sus armas al salón de clases y se “entrenen” para poder “responder” a ataques como el del pasado 14 de diciembre en Newtown, y ha lanzado esta campaña en contra de Obama

La Asociación Nacional del Rifle y sus más bravos jinetes defensores combaten a capa y espada el trabajo de los investigadores e incluso la misma existencia de instituciones que tratan de examinar la compleja realidad que rodea a los millones de armas de fuego que poseen los civiles argumentando que una mayor regulación dejaría a más ‘familias indefensas’ contra los elementos peligrosos de la sociedad, poniendo en peligro aún más a cada ciudadano. Y perdone usted mi insistencia pero es que mi neurona salta y grita: ¿es necesario portar un arma que dispara más de 30 cartuchos en unos cuantos segundos? ¿pues de que familias están hablando?

Pero bueno, sin ánimos ofender ni jugar el papel de psicóloga ni siquiatra, sé que la rabia, el rencor, el odio, el desprecio por la vida y tantas otras cosas que puedan estar pasando por la cabeza de un individuo que dispara al azar no se debe solo a su condición mental. Estas tragedias tienen raíces tan profundas como complejas; Los estadounidenses orgullosamente creen que tienen el derecho a poseer armas para el deporte, uso cinegético y autodefensa, sin embargo, se les olvida cual es el origen de este derecho anglosajón exportado que, con la Independencia de los Estados Unidos, la posesión de armas se convirtió en un derecho consagrado en el documento político más venerado.

“Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas, no será infringido”.

-Segunda enmienda de la Constitución-

La cual también marca pocos límites para la posesión de éstas. Pero recordemos que esto fue en 1791, en ese entonces era un país recién nacido que enfrentaba debates como el Federalismo vs. Anti federalismo, encabezado por Hamilton y Jefferson, y velaban por defender su derecho a poseer armas porque en “la memoria histórica de la generación que fundó la nación, estaban grabados los abusos de las tropas británicas en las colonias y quedaba aún la preocupación por los enemigos en tiempos de paz”.

Algunos ‘sabelotodo’ dicen que fue antes. Eso de la memoria histórica hizo resonancia en mi cerebro, pero mejor ni le muevo porque terminare escribiendo sobre los nativos americanos y los esclavos africanos. Pero bueno, independientemente de toda esta proclama desplegada en: Common Law y Bill of Rights, el todopoderoso lobby armamentista -la NRA- ha mencionado que “endurecer las leyes” se contrapone a la Segunda Enmienda donde se valida el derecho constitucional de los ciudadanos estadounidenses a poseer y portar armas.

Photo by Reuters / Jonathan Ernst)

¿Quién adquiere? ¿Quién carga? ¿Quién guarda las municiones? ¿Quién practica frente a una víctima de plástico? Y ¿Quién, enloquecido, entra a una escuela y mata sin piedad?
Photo by Reuters / Jonathan Ernst)

Aunque suene increíble, el FBI documentó entre 2000 y 2005, 558 mil casos de agresiones entre o hacia miembros de una escuela en los que hubo detenidos, golpes, riñas, amenazas con arma blanca o con arma de fuego. La mayoría de estos datos reseñados en la entrada son resultados que diversas investigaciones han ofrecido en su intento en dar respuestas desde el rigor del análisis, nada que ver con el sensacionalismo al que estamos acostumbrados en los medios convencionales.  Y me quedo corta porque la información es tan amplia y, en algunos caso, lastimosamente dividida, sobre todo en el aspecto político.

Ahora bien, en cuanto a la pregunta que muchos plantean a través de diversos sitios: ¿Es hora de que se prohíba la venta de armas? Desconozco su respuesta pero la mía se niega al un juego de palabras. Mi opinión no entra en discusión sobre -si defender o no- el derecho a poseer y portar un arma como señala la Segunda Enmienda. No se trata de un derecho, se trata de sentido común y replantear de nuevo la pregunta: ¿es hora de establecer un sistema exhaustivo de comprobación de antecedentes de los compradores de armas de fuego? Sí, en eso estoy de acuerdo, siempre y cuando se respete el estricto control y aplique en todos y cada uno de los estados y condados, sin excepción.

El intenso cabildeo en el tema de armas dice que el problema recae en la ejecución de las leyes existentes; Una ley federal promulgada por el entonces presidente Bill Clinton en 1994 prohibía la venta de armas de asalto, pero caducó en 2004 y desde entonces una amplia coalición de activistas ha pedido su renovación mientras otra amplia coalición de partidarios -de las armas y lobbies de la industria- ha impedido su renovación.

53 millones de hogares en la Unión Americana tienen un revólver en algún cajón de la cocina o la recámara; 80 millones de adultos en Estados Unidos han comprado o buscado comprar un arma en los últimos 2 años.

53 millones de hogares en la Unión Americana tienen un revólver en algún cajón de la cocina o la recámara; 80 millones de adultos en Estados Unidos han comprado o buscado comprar un arma en los últimos 2 años.

En la actualidad, Barack Obama está pidiendo al Congreso que apruebe nuevas iniciativas de leyes, algunas de las cuales fijarían un estándar mínimo para el tipo de armas y de municiones que podrían estar comercialmente disponibles para civiles, mientras que por otra lado está tratando de “legalizar” sus ataques con drones en países musulmanes sin pensar, importarle, tomar en cuenta (o como le quiera usted llamar) las victimas civiles, entre ellos, ancianos, niños y mujeres de todas las edades (aquí la nota por si le interesa).

En conclusión…

Somos muchos los que habremos de coincidir en que la violencia no crece por el uso de un arma de fuego, en dado caso, por la facilidad del acceso a ellas. Somos muchos los que esperamos que el presidente aproveche su segundo mandato para ponerle coto a los fusiles de asalto que utilizan las fuerzas de seguridad y el ejército. Pero también somos muchos los que decimos: mejor que se respeten las que ya están, se implementen programas y servicios de salud mental, pero también, que deje de hacerse…bueno, usted sabe…deje de mandar su arma favorita; los aviones no tripulados (Living Under Drones).

¡Ponga la muestra señor presidente!

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=6yMOzvmgVhc#!

Por ahí es donde debiera comenzar el debate entre; quienes creen que portar un arma es un derecho; quienes buscan implantar un mayor control sobre el acceso a las armas y entre quienes consideran que la reflexión debe ser más profunda y enfocarse en el “por qué” de este tipo de matanzas colectivas son mas frecuentes en Estados Unidos que en otros países… exacto… ¿Por qué?

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